Llegamos a este poblado ubicado a 80 kilómetros al sur de Mérida, en Yucatán, México, una calurosa mañana de febrero del 2001. Nuestra intención era explorar las extraordinarias ruinas del mundo maya que se pueden encontrar siguiendo los parques arqueológicos de la ruta Puuc, con Uxmal como plato de fondo. Y comenzamos a través de esta senda, atraídos por el curioso nombre de la localidad. Ya habíamos visto en el ayuntamiento de Valladolid, cerca de Chichén Itza, unas impresionantes pinturas que recordaban momentos de las guerras de castas, que tanto daño hicieron a los vestigios de la cultura maya, y en el de Mérida, uno del auto de fe en el cual fray Diego de Landa quemó miles de códices mayas y manifestaciones culturales que consideró heréticas, asumiendo un papel de inquisidor despiadado. Uno de estos cuadros, que mostraba al fraile en actitud de echar a un fuego casi infernal cientos de pliegos policromados, mostrando un rostro demencial, nos impresionó fuertemente y quisimos visitar el lugar donde estos acontecimientos tuvieron lugar.
Los historiadores ubican la fundación del pueblo de Maní a mediados del siglo XV, después de la destrucción de la famosa ciudad maya de Mayapán, donde Tutul Xiu había establecido la corte de su poderoso reino. El convento de Maní, tercero en antigüedad en esta región, se fundó en 1549, dos años después de haber empezado la evangelización de los indios mayas. Años después se contruyó la iglesia, consagrada a San Miguel Arcángel.
Al comienzo de la conquista, los frailes evangelizaban y trataban de evitar que los encomenderos maltrataran alos indios. Pero éstos se quejaban que los trabajadores abandonaban sus tareas para escuchar el Evangelio, lo cual creó tensiones y hasta violencia de parte de los colonos.
Landa llega a Yucatán en 1549 y es nombrado ayudante del guardián de Izamál. En 1552 ya es guardián y se le encarga construir un convento que sustituya a las chozas en que habitaban los franciscanos. En 1556 era custodio del Yucatán y primer definidor de la Provincia dentro de la orden franciscana. Cuando Yucatán y Guatemala formaron una sola provincia, fray Diego fue nombrado Provincial de la misma en 1561. Se le tenía por hombre virtuoso y prudente.
A pesar de las fuertes campañas de conversión, la antigua religión de los mayas no había desaparecido y sólo se encontraba escondida. Landa citaba y reprobaba en 1558 esta situación que tendría su punto culminante en 1562 cuando llega a Maní y constituye un tribunal religioso al que pronto convierte en Inquisición ordinaria. Los interrogatorios a los indios condujeron al decomiso de sus imágenes y piedras sagradas. En junio de 1562, siendo Landa provincial primero de la provincia yucateca, se descubre un “adoratorio” clandestino donde los mayas protegían sus creencias y su historia. Enterado Landa y apoyado por el alcalde mayor, toma por asalto el lugar, lo destruye e inicia juicio inquisitorio contra los indios.Tras el interrogatorio y tortura se realizó un gran Auto de Fe en Maní el 12 de julio de 1562 en que Landa hizo quemar unos 5000 ídolos, códices y objetos sagrados. Ya en 1558 había realizado una dura expedición punitiva en Chichen Itza y arrojado al Cenote Sagrado un valioso número de objetos sagrados tratando de desacreditar este lugar como sitio de veneración y peregrinación de la religión maya. Su excesivo celo y crueldad provocó la indignación de sus colegas y es acusado ante el rey y el Consejo de Indias por crear temor en la población e irritar a los indios y colonos.
Durante su defensa en España, logra publicar un libro donde relata aspectos de la cultura maya, interpretando desde su punto de vista, ciertas costumbres y formas culturales como el lenguaje y la escritura, que, en ningún caso, logran compensar el daño realizado al quemar los códices y elementos auténticos del saber mesoamericano. Fue finalmente absuelto y después nombrado obispo de Mérida, condición bajo la cual regresó a Yucatán en 1572. No sabemos si Diego de Landa llegó a arrepentirse de los atropellos cometidos (se le reconocieron más de 6.330 muertes de indígenas mayas entre ajusticiamientos y torturas). Lo que sí se puede asegurar a ciencia cierta es que el arrepentimiento jamás ha restituido la pérdida provocada, aunque consiga el perdón.
La iglesia de Maní es imponente. Domina todo el paisaje chato del pueblito. Entramos a la frialdad de su claustro para recorrer pasillos, viejas estancias, recovecos añosos y sombríos. Nuestra visita asustaba a pájaros que habían instalado sus nidos en las techumbres y canaletas. Estábamos solos en el enorme complejo religioso. El frescor al interior de los gruesos muros de piedra resultaba agradable e invitaba a permanecer allí por más tiempo. Pero un sentimiento de inquietud comenzó a invadirnos casi sin darnos cuenta. Empezamos a mirar hacia atrás casi en forma refleja, absurda, infantil. Por momentos, nos pareció que una sombra parecía seguir nuestros pasos y alguna puerta se cerró misteriosamente en el camino ya recorrido. Después de tomar apresuradamente varias fotografías, dejamos atrás a los fantasmas de fray Diego y sus inquisidores no sin cierto hormigueo en las espaldas.
8 respuestas hasta el momento ↓
Amparo // Marzo 2, 2007 a 8:26 pm |
Como sucede invariablemente en las conquistas,los conquistadores no consultan las opiniones de los vencidos,simplemente imponen por la fuerza ,autoridad y criterios en deterioro de la historia y las costumbres de los otros.
Pienso en fray Diego de landa..llegado yucatan en 1549…ya en 1562.s acreditan 4500 torturas,y 85 martirios en la hoguera,mas otros multados y ofendidos hasta alcanzar 6330 victimas entre los indígenas mayas,crimenes a los que se suma la destrucción de innumerables códices de su sabiduría.Sin enbargo …y a esto quería llegar ..con todo el respeto que me merece sus comentarios de su su viaje “”cicalmo”"de recordar..nuestra historia..y este fray..mas que como el torturador ,que no se cansaba de decir..”"sin tormentos no se puede aplicar la ley de DIOS”"y fue reinvindicado ,como el hombre imspirado x el espíritu renacentista ….. espero esto no se repita con cierto pèrsonaje .. recen desaparecido.
quiltedy // Marzo 2, 2007 a 8:28 pm |
Amparo, no me saques el tema de contexto, es de mal gusto y parece estar de más.
Descendiente // Septiembre 4, 2008 a 6:40 pm |
Algún día regresaremos y se arrepentirán de haber visto la luz… malditos españoles… maldita iglesia católica…Aún estamos vivos…aún creemos… Aún podemos matar…
Los Xiues, en Chemax y Maní…
Hunac Ceel y los Cocomes de Sotuta…
Los Canules y Canchés de Calkiní y Sisal… y la Nueva Dinastía que emergerá el día final del Calendario…
Vivos!
Maní: el auto de fe que sepultó a la historia maya // Diciembre 3, 2008 a 10:16 am |
[...] Maní: el auto de fe que sepultó a la historia mayacicalmo.wordpress.com/2007/03/02/mani-el-auto-de-fe-que-sepu… por mezvan hace pocos segundos [...]
itzel // Marzo 31, 2009 a 8:12 pm |
No fue una conquista, fue una imvasiòn desalmada, destruyeron la hermosa ciudad de TOH, la actual merida. Una cultura maravillosa donde reinaba la paz, la armonìa y la sabidurìa.
Los MAYAS hombres civilizados alejados de las armas y la guerra en comunicaciòn con el mundo sagrado que los rodea. Algun dìa volveran y reinaran para siempre!!
MAYITA // Julio 1, 2009 a 7:48 pm |
LOS INVITO A QUE NOS ACOMPAÑEN EN MANI, YUCATAN A LA COMEMORACION DEL AUTO DE FE. EL 12 DE JULIO A LAS 6.00 PM EN EL ATRIO DE LA IGLESIA SAN MIGUEL ARCANGEL, EN LA CUAL PRESENTARAN UNA OBRA DE TEATRO BASADO EN ESE ACONTECIMIENTO HISTORICO QUE ENMARCA NUESTRA CULTURIZACION.
jesus rodriguez mata // Julio 11, 2009 a 6:40 pm |
Esta parte de nuestra historia debe ser difundida de la manera mas sencilla y generalizada hacia todas la poblacion para encender la conciencia de el daño que nos causaron los invasores en la mal llamada conquista y en la que la incultura europea ;vino a atropellar la alta profunda y muy superior cultura Maya
NeryC. Barrera Gamboa // Agosto 8, 2009 a 12:09 am |
Esta historia debe de ser impresa y manejada por libretos y a manera de cuento para que mayor número de personas tenga acceso a ella ya que estamos inmersos en ella, mucha gente la desconoce.