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Violencia en La Araucanía: ahora me tocó a mí.

La Araucanía ha estado en el primer plano de la noticia desde hace bastante tiempo. Lamentablemente, por actos de violencia, incendios y atentados a la propiedad privada reivindicados por grupos activistas de la etnia mapuche. Y que han ido creciendo en los últimos años, llegando hasta el extremo de atrocidades nunca vistas en Chile democrático, como el crimen por incendio de la casa del matrimonio Luschinger MacKay con ambos ancianos adentro, cerca de Vilcún. Horroroso. Y lo más increíble es que la justicia y las policías nunca logran detenidos y culpables de cometer estos delitos. Hay una suerte de impunidad inaceptable con grave deterioro de la calidad de vida en la Región, temor creciente de la población y empobrecimiento general por emigración de capitales y falta de inversión.

La Araucanía es la Región con el más bajo PIB per cápita de la nación, unos 8.438 dólares, ubicándose internacionalmente entre Paraguay abajo y Ukrania arriba. Es solamente un tercio del PIB bruto de Chile que es de 23.950 dólares y ocho veces menos que el de la región de Antofagasta que tiene más de 64.000. Triste mérito.

Esta realidad no es más que una muestra del atraso en que se encuentra la Novena Región. Parece ser el hermano pobre de Chile. Según el IDERE 2016 (Indice de Desarrollo Regional de la Universidad  Autónoma),  La Araucanía fue la peor ranqueada en general, con penúltimo lugar en Bienestar Socioeconómico apenas sobre Arica-Parinacota, lo mismo en Actividad Económica, apenas por sobre Coquimbo. Es la peor de todas en Conectividad. En resumen, obtuvo nivel bajo de desarrollo en 5 de los 7 aspectos considerados en este informe (http://www.uautonoma.cl/wp-content/uploads/2016/03/IDERE-2016-INFORME-FINAL-ICHEM.pdf). No se comenta allí las causas de estas paupérrimas cifras, pero hay hechos concretos objetivos implicados en el análisis que pueden significar algo o no, pero están allí.

Uno: la Araucanía fue la única región donde ganó Pinochet en la elección del NO ¿hay una reacción política negativa a causa de  esto desde los gobiernos de izquierda? Quién sabe. Dos: según el Censo de 2012 en la IX Región hay 913.000 habitantes. De éstos, 285.000 reconocieron etnia mapuche  (31.2 %). Es decir, casi uno de cada tres habitantes es de etnia mapuche. No es un misterio la baja productividad de las tierras mapuche y la muy baja incidencia positiva que sus actividades generan el el PIB regional. Es un hecho, podrá haber muchas justificaciones y explicaciones, pero ahí está el dato duro. Los Gobiernos habían entregado a mapuches 465.000 hectáreas hasta el año 2013, significando una inversión pública de 275.000 millones de pesos ¿Qué pasó con estas tierras? Muchas de ellas correspondían a predios productivos agrícolas, ganaderos y forestales en plena producción, que luego de la compra y cesión por la CONADI se han transformado en tierra estéril, expoliadas completamente de cuanto pudieran haber tenido de algún valor de explotación y abandonadas una vez que los productos se terminaban, para seguir demandando expropiaciones de predios vecinos con riquezas visibles. Esto no es chiste, lo he visto con mis propios ojos y es cuestión de salir de paseo hacia la costa por Pitrufquén para darse cuenta. En una ocasión en Rotary estuvimos con el SEREMI de Bienes Nacionales para debatir este tema y él nos confidenció que “los mapuche no quieren la tierra para trabajarla, solo la desean para recorrerla y observar las estrellas”. Curioso, ¿y cómo se supone que se mantendrán vivos? ¿Habría que alimentarlos a cuenta del Estado con los impuestos que pagamos todos para que ellos sigan observando las estrellas? No parece muy lógico.   Tres: la Ley Indígena N° 19.253 de 1993, define y regulariza las relaciones del Estado con las etnias, pero al mismo tiempo limita su participación en emprendimientos asociativos con otros capitalistas no mapuche, es decir, acrecentando su pobreza en un afán proteccionista anticuado y paternalista ¿es este el camino? Los más ricos de Chile, porque son dueños de la mejor tierra del sur de nuestro país, que gozan del privilegio de no pagar impuestos, con gratuidad educativa universitaria, con asistencia oficial permanente de insumos y tecnología agrícola,  viven de la forma más pobre. Paradojal. por decir lo menos.

Y los grupos violentistas que promueven la creación de un Territorio Mapuche Autónomo y la restitución de las tierras originarias (como desde el Bío Bío hasta el canal de Chacao, más o menos), han ido ahuyentando a los inversionistas y a las grandes empresas con todos los actos de sabotaje que realizan desde hace años, retrasando aún más las posibilidades de desarrollo económico y aumentando las cesantía y pobreza. Las últimas estadísticas nos dicen que son 298 en el año 2015 y van aumentando en agresividad y violencia (http://www.multigremialaraucania.cl/wp-content/uploads/2016/05/Barometro_2015.pdf)

Por eso uno anda espirituado cuando transita por caminos secundarios de esta Región. Y anda viendo atentados por todos lados. El miércoles 7 de Junio me dirigía a Temuco por la Sexta Faja, camino nuevo asfaltado que va desde Ñancul hasta Quitratúe, alternativa más tranquila para ir de Villarrica a Freire, como a las 5 de la tarde en día lluvioso y oscuro, con baja visibilidad. Es camino más bien recto, pero con bastantes badenes, pero igual se puede transitar a unos 90 km/h sin gran peligro. Como a 10 km del cruce desde Ñancul, al salir de un badén, me encuentro con un gran árbol tendido de lado a lado en la carretera. Era un pino maduro de unos 30 años, grueso y sano. Se hallaba perfectamente perpendicular al camino y todo indicaba una acción intencional. Yo iba de este a oeste y los árboles estaban a mi izquierda. Los vientos llegan desde la derecha, noroeste, por lo que si el árbol cayó con la fuerza del temporal, debería haberlo hecho hacia el potrero y no hacia el camino, ni menos en forma estrictamente perpendicular. Temiendo un intento de asalto, porque así suelen operar estos delincuentes, frené lo que más pude, pero no me atreví a detener el vehículo y pasé sobre el árbol por el extremo más delgado, pero no lo suficiente como para salir indemne. Se dañó el parachoques de poliuretano y su reparación me costará unos 300.000 pesos. Se podrá criticar mi actitud como una exageración paranoidea, pero conozco muchos casos de este tipo con robo de los vehículos y asalto a las personas. Suelen adoptar muchas formas, algunas las he podido comprobar personalmente: a) vehículo en panne, uno se detiene para ayudar y lo asaltan. b) ciclista “atropellado” en el suelo al lado de bicicleta, un amigo hace señas para detenerse. No hay tal. c) animales en la vía, cuidado, pueden estar al acecho en las proximidades. Hay que tratar de pasar como sea.

Por eso digo que los caminos de la Araucanía son peligrosos, especialmente en rutas poco transitadas y más solitarias. Nunca más tomaré este atajo en invierno, hay muy poco tráfico (una vez me crucé con apenas tres vehículos en 40 km).

Espero que estas advertencias puedan ayudar a prevenir malos ratos.

 

 

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