Médicos extranjeros en Chile: lo que es justo, es justo.

caduceo

Chile se ha transformado en un mercado atractivo para médicos extranjeros, especialmente provenientes de países latinoamericanos con los cuales Chile mantiene ciertos convenios internacionales de educación, como es el caso de Ecuador, Colombia y Uruguay. Hasta ahí, todo bien. Y, de hecho, han llegado al país varios miles de ellos, por ejemplo de Ecuador que se estima un número de 3.500.

Desde 2009 se aplica en Chile el Examen Unico de Conocimientos de Medicina (EUNACOM), trest teórico-práctico que evalúa la competencia de los egresados de Medicina en nuestro país y de aquellos médicos titulados en el extranjero que deseen ejercer aquí, en reemplazo del Examen Médico Nacional (EMN) que funcionó entre los años 2003 y 2008.  Es conveniente aclarar que este examen también se aplica a los chilenos graduados en el extranjeros y a los egresados de escuelas de Medicina de universidades no acreditadas para esa carrera. La polémica se ha declarado toda vez que el Ministerio de Salud no autoriza el ejercicio de la actividad de médico en el servicio público a quienes no hayan aprobado el EUNACOM. Y se da el caso que en 2016 un 73,2 % de los extranjeros que rindieron la prueba no la aprobaron, y en cambio  el 96,6 % de los egresados de Chile que la rindieron pasaron la prueba.

Esto es un fiel reflejo de la diferente formación que traen los candidatos. No todas las escuelas de Medicina entregan curricula comparables y, al menos en Chile, sí existe una homologación más o menos pareja. El Estado es responsable de la idoneidad de quienes tienen a su cargo la salud pública del país, en consultorios y hospitales, y tiene derecho a evaluar a todos y cada uno de sus futuros profesionales. La atención en salud no es un chiste. La calidad de vida y la vida misma están en manos de profesionales que no deben fallar en los momentos críticos, saber qué y cómo hacer las cosas, no dilapidando los recursos y actuando asertivamente en el diagnóstico y tratamiento de las patologías a las cuales se ven enfrentados. Como estos profesionales deberán abandonar el servicio público se generará un déficit médico en consultorios y servicios de atención primaria, pero ¿por qué los chilenos no optan a estos cargos? ¿No será una cuestión de bajas remuneraciones? ¿Les pagan menos a los extranjeros? ¿Es justo que la salud de estos pacientes esté a cargo de  médicos extranjeros no calificados según los estándares definidos para los médicos en el país? Nuevamente las soluciones más obvias surgirán a partir de crisis artificialmente creadas.

La Universidad de Chile entrega el título de Médico Cirujano. En mis años de estudio, 1963-70, la formación era exigente y actualizada en los ramos básicos con excelentes recursos docentes, a excepción de la Biblioteca que siempre fue pobre. Hoy ese déficit no debiera notarse, ya que la Internet soluciona cualquier inquietud de información y material audiovisual. Pero probablemente la fortaleza de la formación médica estaba en la parte clínica. El contacto precoz con la exploración del enfermo, en las clases de Semiología médica junto al docente al lado de la cama de aquéllos, conociendo cada detalle de la observación de síntomas y signos que llevaban a un diagnóstico. Era una época de escasos recursos tecnológicos de apoyo y el rigor y la excelencia en el manejo clínico eran herramientas fundamentales que debíamos aprender en propiedad. Y después, el aprender haciendo. Moviendo las manos. Enfrentando problemas, tomando decisiones, interactuando con los pacientes. Era tal la pasión de aprender que todos hacíamos pasantías voluntarias en turnos de la Asistencia Pública en 4° y 5° años. Al terminar ese grado, podíamos trabajar como Auxiliar Técnico en el Servicio de Salud, con sueldo de obrero e imposiciones en el Seguro Obrero, en diferentes locaciones. Yo tuve la oportunidad de hacerlo en Castro, Chiloé. Y ya quedábamos a cargo del Hospital durante las noches. Incluso a mí me tocó quedar a cargo del Hospital de Quellón por una semana debido a la ausencia de los profesionales durante un periodo de crisis interna. Y no no hacíamos mal. De hecho, como sabíamos dar anestesia, éramos los encargados de esta actividad en los pabellones quirúrgicos cuando operaban los médicos generales de zona y los obstetras.

En 6° hacíamos las clínicas de Pediatría y Obstetricia, completando así las 4 especialidades básicas. Más Salud Pública y Medicina Legal. Una formación muy completa orientada al desempeño en áreas rurales donde deberíamos resolver el 90 % de los problemas de salud de las comunidades a cargo. Ese verano, ya con el grado de Licenciado en Medicina, me contraté en el consultorio de Barrancas para trabajar durante enero y febrero. Durante mi internado trabaje “medios pollo” con pediatras del Area Occidente de Santiago. Y lo hicimos bien. Hoy, con la judicialización de la Medicina, ya no es posible este tipo de trabajo de médicos y cirujanos  generales. Sistema que permitió que llegaran a los pueblos médicos que sí sabían medicina y eran capaces de resolver la mayoría de los problemas.

Los exámenes de pre-grado, después de los periodos de internado en las 4 especialidades básicas, eran leoninos. Se ponía al interno frente a situaciones de resolución médica, respaldadas por el conocimiento teórico. En Cirugía y Obstetricia había que entregar una bitácora con las operaciones realizadas como ayudante y cirujano, cesáreas efectuadas y otros procedimientos terapéuticos básicos y frecuentes. Sin los mínimos exigidos no se pasaba el examen. Está claro que con un régimen de esta naturaleza no se requería de otra evaluación final y el Examen de Grado ante comisión de honor era una mera presentación con el desarrollo de un tema elegido por el candidato y defendido ante los académicos. Era la condecoración con laureles después de la dura batalla.

Por eso me parece justo que se evalúe con rigor la competencia del médico en Chile. Sobre todo si se va a desempeñar en salud pública. Los médicos extranjeros de los países con convenios educativos internacionales con Chile no necesitan del EUNACOM para trabajar privadamente. Parece adecuado, ya que la responsabilidad de cautelar su trabajo es de los propios pacientes y de sus empleadores particulares.

Los alumnos egresados de Universidades chilenas con carreras de Medicina acreditadas no necesitan del EUNACOM. Es una consecuencia lógica derivada de la excelencia en la formación médica de planteles tradicionales y de larga y reconocida trayectoria.

Compartimos durante nuestra formación como médicos con una generación de grandes maestros de la Medicina, de quienes aprendimos valores junto a los conocimientos. Me siento honrado de haber sido alumno de aquellos que construyeron gran parte de la medicina moderna y sembraron en nosotros un estilo de servicio humanitario que nos ha permitido también ser exitosos después en nuestra vida profesional.

 

 

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2 Respuestas a “Médicos extranjeros en Chile: lo que es justo, es justo.

  1. Es lamentable la situación que va a ocurrir con la profesión médica en Chile en los próximos años. Va a haber médicos A y médicos B. Los primeros, chilenos y de prestigiosas universidades, los segundos, extranjeros de dudosa procedencia.
    Un ejemplo es la Universidad de Guayaquil em Ecuador, segunda alma mater que en entregar la mayor cantidad de medicos para la salud pública de Chile. Allí, para pasar un ramo basta con pagarle a un profesor o si quiere cursar una especialidad le hacen una aunque no esté acreditada. De esos colegas nos estamos llenando, de personas que piden un “urocultivo de oido” o que un dolor al pecho siempre es por estrés. Vean el reportaje en http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=342660
    Según los datos de http://www.eunacom.cl este año la mayor cantidad de inscritos es Venezolana. Probablemente de la Escuela Latinoamericana de Medicina Venezolana fundada por Chavez copiando el modelo Cubano. Lo peor, es q no formas a sus médicos en 6 años como en Cuba, sino que lo hacen en 4 años. ¿Para qué tener fisiología ni farmacología? Si basta con la vocación de servicio. Como si el conocimiento entrara por vocación o por magia…
    De esa formación se obtiene el título “médico integral”. Quizás podrán tener el título, pero claramente no el conocimiento para ser médico ni mucho menos integral. Una egresada de esa formación, Chilena que emigró a Venezuela por no haber obtenido el puntaje PSU minimo para estudiar en Chile, al retornar a nuestro país obtuvo el puntaje más bajo en la historia del examen: 1,9 puntos de 100. Ver http://notitotal.com/2017/03/18/sera-medicos-integrales-formados-venezuela-duramente-criticados-chile/

    Realmente no se trata de que el EUNACOM sea distinto, discriminador o que nose aplique a la formación de estos médicos como he leído por ahí que afirman incluso senadores como Navarro. Se trata de un examen mínimo, de conocimientos básicos, pero que no logran pasar porque simplemente NO saben medicina. Menos aun deben saber conceptos como Pubmed, papers, RCT o metanálisis, básico hoy en día para mantenerse actualizados como médicos.
    Un médicamento puede sanar, pero también puede ser un veneno como dijo Hipocrates. Bienvenidos médicos a Chile que así lo demuestren, los demás, a buscar donde los dejen ejercer sin tener competencias para ello.

    • Gracias Mauricio. Este es el verdadero sentido de mi blog, poder compartir experiencias y opiniones frente a temas de interés general. Te agradezco mucho tu aporte, enriquece mis conceptos.

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