Museos Vaticanos: una experiencia notable.

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Poder visitar los Museos Vaticanos es toda una singular experiencia. Para mí largamente esperada desde hace más de 30 años. Esa primera vez que fui a Roma sólo me bastó ver la enorme fila de personas  que daba vueltas a la esquina para darme cuenta que no iba a ser posible hacer el enorme plantón por horas, postergando muchas otras cosas que ver con la inmediatez del momento y las ventajas de la  gratuidad que tenían las iglesias, en una estadía acotada en la ciudad.  Además, Roma es admirable desde la calle, puesto que puentes, plazas, fuentes y monumentos, todos ellos de enorme valor artístico y arquitectónico, están simplemente allí para quien quiera disfrutar de ellos.

p1010146Ahora nos fuimos a la segura. Contratamos a una empresa turística por internet (Civitatis.com), antes de salir de Chile, que ofrecía un paquete pedestre a costo razonable, saliendo desde una locación ubicada p1010172a 5 cuadras del alojamiento que teníamos reservado en el barrio de la Piazza del Risorgimento, muy cerca del Vaticano, por lo que era fácil dirigirse allí a pie. Era una visita guiada a los museos atendida por un guía en español, que resultó ser una chica muy simpática y alegre que tenía muy buenos conocimientos de lo que se observaba en el interior de los recintos que visitamos. El tour terminaba finalmente con la visita a la basílica de San Pedro, entrando en esta afortunada ocasión a través de la Porta Santa, que se abre solamente para los jubileos, y este año el papa Francisco decidió celebrar el Jubileo de la Misericordia.

museo1El tour contratado tenía la enorme ventaja de no hacer la fila. “Skip the line”, te ofrecen algunos en la calle, pero no son plenamente confiables. Aunque igualmente hay que compartir la visita con miles museo2de personas, lo cual es poco gratificante. Pensemos que la Capilla Sixtina tiene 500 m2 y allí, por lo menos, habíamos 2 personas por metro cuadrado. Es decir, redondeando unas mil. Si se renueva la gente cada 20 museo3minutos aproximadamente, que es en promedio lo que te permite el guía antes de seguir el recorrido, serían unas tres mil personas por hora. Entramos a las 9 y salimos a las 12. Es decir, ¡en ese lapso de tiempo habíamos nueve mil personas adentro de los edificios! Calculo, como nota al margen, que deben entrar más de 20.000 personas al día en esta época del año (comienzos de octubre). A 16 euros la entrada…nada despreciable. En algunas estadísticas se asegura que en 2013 entraron 6 millones de visitantes.

Los Museos Vaticanos  no son otra cosa que las construcciones que los pontífices fueron museo4agregando a sus dependencias en el Palacio Apostólico, residencia de los papas, a medida que se sucedían unos a otros.  Era una época en que el Vaticano era una gran fortaleza que capitaneaba y

dsc06205dirigía un pequeño imperio físico, los llamados Estados Pontificios que abarcaban gran parte de la Italia central, con ejército, administración civil y recaudación de tributos como cualquier reino feudal, mamuseo6nteniéndose hasta 1870, cuando el papa capituló ante Víctor Manuel II que unificó Italia en una sola patria, declarando a Roma como su ciudad capital. Y un gran imperio espiritual, puesto que para la moral de la Edad Media museo7el papa también regulaba las conciencias y estaba por sobre el poder de reyes y emperadores a quienes investía por derecho divino, tal como fueran empoderados  por Carlomagno en el año 800 cuando fue investido en San Pedro como emperador del Sacro Imperio Rommuseo8ano Germánico por León III.  Así es como se fueron acumulando enormes riquezas y multiplicándose las propiedades eclesiásticas, especialmente la principal, Roma.

Jmuseo14ulio II en 1505, en pleno auge del movimiento renacentista, decidió construir la nueva basílica, la que conocemos hoy, demoliendo la antigua construida por Constantino en el sitio donde se veneraba el martirio de Pedro. Y encargó a Bramante su diseño, que continuara Miguel Angel y Bernini, creando el más grande centro religioso del catolicismo. Julio II de la Rovere tenía una colección personal de antigüedades y las donó para dar inicio a los futuros museos. Recordemos que en esa época los papas se elegían entre obispos que, a su vez, provenían de las más ricas familias nobles, de ahí que ya contaran con patrimonio considerable. Los votos de pobmuseo9reza y, en muchas ocasiones también, el de castidad, no eran especialmente respetados. El mismo Julio II era sobrino de un papa, Sixto IV y tuvo varios hijos. Obsérvese el siguiente párrafo tomado de Wikipedia: “… La figura de Julio II, guerrero, político, estratega, maquinador, absoldsc06198utista y maquiavélico se asemeja más a la de un monarca de su tiempo que a la del líder de una religión. Enemigo implacable de los Borgia, había contemplado impotente cómo Alejandro (VI Borgia) y César (uno de sus hijos) vaciaban el patrimonio de los Estados Pontificios y se apropiaban de sus territorios a título personal. Dedicaría grandes esfuerzos a lo largo de su pontificado a recuperar para la Iglesia los feudos de que había sido despojada, intentando unificar toda Italia bajo la dirección de ladsc06186 Santa Sede. Durante su pontificado se creó además la Guardia Suiza Pontificia”.  La historia del papado es un tema interesante.

Es muy difícil recorrer y admirar adecuadamente en apenas tres horas las enormes obras de arte que contienen los museos. El tour solamente se concentra en el circuito más clásico, finalizando en la Capilla Sixtina como plato principal. Y rodeado por miles de personas que van apurando la circulación, siguiendo a la figura del guía, cuidando de no perder p1010100de vista a los acompañantes que vienen con uno, no retrasarse y extraviase del grupo uno mismo, se hace compleja la tarea de admirar y entender qué es cada estatua, cada cuadro y pintura, cada recinto y cada historia detrás de lo que tienes al frente. Sólo queda la imperecedera sensación de orgullo de haber estado allí. De haber disfrutado la aventura de visitar este magnífico templo del arte, uno de los más importantes del mundo, con colecciones únicas. Y finalmente saber que los papas del Renacimiento no vivían mal, acogiendo y dando trabajo a los más grandes artistas de la época para decorar sus habitaciones, dejando así una herencia colosal a disposición de todo el mundo a un módico precio.

Si tienen la oportunidad de ir allí, no olviden: “skip the line”.

Nota: de la Sixtina no hay fotos porque no se pueden tomar allí. En respeto de la sacralidad del lugar no lo hice. Muchas imágenes y análisis de este lugar se encuentran en Internet.

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