Comelibros 2015.

libros
Un año bastante leído, en verdad. Algunas re-lecturas también. Empezamos en
enero con Leonor de Aquitania, de Pamela Kaufman, un histórico que eleva la grandeza de la mujer que llevó a los Plantagenets al trono de Inglaterra. Febrero me trajo Venganza en Sevilla, de Matilde Asensi, tan entretenido como todos sus libros. Marzo algo más docto con Mario Vargas Llosa, premio Nóbel, y su El héroe discreto, con personajes ya presentados, como el capitán Silva y el sargento Lituma.
Tarot: el arcano personal, de Jaime Hales, me permitió seguir con los estudios de las cartas. Mi amigo Fernando Vigorena me recomendó su libro más reciente, Padre rico, hijo flojo, nieto pobre, develando realidades duras de nuestros tiempos. Estuvo diez semanas en los top ten de ventas. En abril seguí con El tarot, nuevamente con Jaime Hales y su particular estilo de enfocar este tema. En mayo me encontré con un viejo ejemplar dejado de lado, Trenes nocturnos, de Barbara Wood, sorprendentemente entretenido con una historia de guerra en Cracovia. a fines de mes me encontré con Hannibal, de la pluma e imaginación de Thomas Harris y escalofriante relato de las nuevas locuras del doctor Lecter. Ya en el mes de Julio, El médico del emperador, de Tessa Korber, me ilustró sobre la vida de Claudio Galeno. A fines de mes, Anne Perry me mantuvo en vilo con El equilibrio de la balanza, una historia legal y diplomática muy atractiva. Para aliviar la carga, empecé Agosto con Misterio en el Caribe, de Agatha Christie, siempre interesante con las deducciones de la simpática miss Marple. M. Vargas Llosa otra vez, ahora con las Travesuras de la niña mala, en la cual hay referencia a compatriotas algo pillos. Para estar actualizado, Axel Kaiser me reveló que La tiranía de la igualdad es un mal conceptualmente negativo y perverso contrario al desarrollo y crecimiento de una nación. Dentro de una investigación sobre la colonia galesa de Nueva Imperial, de donde proviene la familia de mi esposa,  fue interesante leer La casa de una escritora en Gales, de Jan Morris, que me permitió conocer cómo son los galeses y sus particularidades de herencia celta. El espejismo de Dios, de Richard Dawkins me puso frente al ateísmo y la controversia de la existencia del Dios de las religiones. Freakonomics, un súperventas de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, me demostró que las estadísticas son las herramientas más importantes de un economista. Un regalo de cumpleaños, Historia secreta de Chile, de Jorge Baradit, reveló que no todos los héroes patrios fueron tan heroicos. Otro regalo semejante de mi hija, autografiado por Mario Valdivia en la Feria del Libro de Estación Mapocho de este año, fue Un crimen de barrio alto. Terminé estos regalos con El tribunal de Dios, de Cullen Murfhy, una historia de la Inquisición y otras formas de persecución ideológica. Y ya estamos en Diciembre, rematando con un casi clásico, El agente confidencial de Graham Greene. Quise rematar el año con un autor chileno y leí en una semana terminando el 31, la apasionante historia de la Hija de la fortuna de Isabel Allende. Ella escribe muy bien, documentada y certera en sus personajes dentro de los marcos costumbristas de época. Desde mi punto de vista, merecería el Nóbel. No veo gran diferencia con Vargas Llosa.

¡Hasta el próximo año, ratones de biblioteca!   

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s