Comelibros 2014.

comelibros 2014
Se fue el año 2014. Un oportunidad más de seguir leyendo y “devorar” textos entretenidos y doctos. La pasión de leer es una de las actividades que más satisfacción provoca en quienes saben disfrutar de un buen libro. Y aumentar, así, el bagaje cultural. Esta es la lista de mi “menú” del  año 2014.

Abrió el año la novela Bahía de los Misterios de Roberto Ampuero. Es bueno empezar con un autor chileno. Poco después un clásico, recordando aquella famosa serie televisiva con Roberet Stack Eliot Ness y los Intocables de D. Mamet y M. Albert. Me regalaron para Navidad Los Litigantes de John Grisham y ya el 11 de enero estaba concluido. La Falsificación, de Jeffrey Archer fue lo siguiente, interesante novela en torno a una obra de arte. El tema de la mudanza al sur consumió mucho tiempo y decidí releer un clásico para mí, El Legado Mesiánico, de Baigent, Leigh y Lincoln. Decidí atreverme con Entrevista con el Vampiro, de Anne Rice, en versión Librinos, aunque no soy muy aficionado a este tipo de temáticas, pero atrajo mi atención por estar muy bien escrito. El regreso al sur significó un alto importante en las lectura y solamente en abril logré retomar el hábito con La Reina sin Nombre, de María Gudin. Medio flojito, recién en Junio terminé El Príncipe Desvelado”, de Alberto Cousté, que me resultó algo tedioso. Con Alegría, de Osho, recuperé fuerzas para seguir con Infierno o Paraíso, de Melnick y Melnick, que me puso los pelos de punta pensando en el destino de la humanidad en pocos años más si no se cambia radicalmente el paradigma de la sobrepoblación y fuentes de alimento. Creí evadirme con La Saga-Fuga de JB, de Gonzalo Torrente Ballester, pero no fue así, ya que me encontré con algo parecido al realismo mágico de Gabriel García Márquez, pero muy localista español. No era lo que yo pensaba. La Buena Vida y la Poca Vergüenza, de Hernán Millas, me hizo sonreir y retomar La Otra, de Joy Fielding, que leí con espíritu distendido. En Noviembre Patas Arriba, de Eduardo Galeano me distrajo con su estilo despiadado de no dejar títere con cabeza. Descubrí el tercer libro de la saga de M. Baigent y R. Leigh, La Conspiración del Mar Muerto que reafirmó mis creencias sobre el  silencio del Vaticano. Los Templarios y la Mesa de Salomón, de Nicholas Wilcox, siguió dándome vueltas sobre estos misteriosos asuntos de la Edad Media, y La Llegada de los Dioses, de Erich Von Däniken, terminó el año en un re-encuentro con las afamadas teorías de la intervención extra-terrestre que este autor destapara hace ya varios años y que no han sido nunca desmentidas.

Vamos a ver qué sorpresas nos trae 2015. Tengo mucho material en carpeta.  

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