Los papeles del profesor.

profesorA veces se me ocurren ideas un tanto disparatadas. Como ahora. Hago encuestas entre mis pacientes para conocer desde adentro sus realidades. Y en relación con la actual polémica sobre la calidad de la educación  tengo una opinión personal que trato de sustentar en la realidad. Es una modesta aplicación del espíritu cartesiano de observar los hechos para sacar conclusiones sobre un asunto cualquiera.

El título de esta entrada invita a pensar que se tratará de la historia de un profesor que interviene en una obra de teatro y debe interpretar varios roles. La verdad es que sí, pero su teatro es el de la vida y, al contrario, en la obra él cada vez desempeña menos su propio rol, el de maestro.

Estamos todos empapados hasta los tuétanos con los discursos sobre la calidad de la educación proveniendo de variados frentes y diferentes puntos de vista, pero los oficiales parecen dar énfasis más a las formas que al fondo del problema. El fin al lucro, la gratuidad y la campaña contra la segregación, o selección, son solamente matices importantes, pero no van al fondo del asunto. Son aspectos políticos, obedecen a una concepción de índole social, pero no se vinculan para nada con la calidad.

He preguntado a muchos docentes, entre parientes, amigos y pacientes, lo siguiente: ¿cuánto tiempo de su jornada la pasa en el aula y cuánto escribiendo papeles? ¿Y en reuniones administrativas? ¿Y en entrevista a los apoderados? Y me he llevado una sorpresa de proporciones con las respuestas que me han entregado. Y que cualquiera puede comprobar al conversar con un docente. Para todos es igual. El tiempo en el aula NO PASA DE UN TERCIO DE SU JORNADA LABORAL. ¿Los otros 2/3? Escribiendo informes, planificaciones, evaluaciones, corrigiendo pruebas, preparando clases, haciendo estadísticas de toda índole…papeles que después nadie lee, se los doy firmado.

Tuvimos con mi esposa un colegio particular y ella trabajó más de 30 años en docencia. Vivimos muy de cerca la realidad educativa actual de nuestro país. Ella pasaba largas horas de su descanso escribiendo para la escuela miles de papeles. Y eso porque a pesar de todo LA JORNADA CONTRATADA NO ALCANZA PARA PODER LLENAR TODA LA DOCUMENTACION NECESARIA QUE REQUIERE EL SISTEMA, léase Ministerio, Municipalidad, ordenanzas, protocolos, etc., etc. Y yo me pregunto: ¿es justo que un profesor deba gastar gran parte de su tiempo de descanso, fines de semana, tiempo que pertenece a su familia, en llenar papeles? Y nadie paga ese tiempo, es una contribución desinteresada, pero obligatoria, para poder desempeñas sus labores. Si así no fuera, sería sancionado. No cumpliría con lo que se espera de él o ella.

Y ese es un aspecto crucial. Después está el tema de la pérdida de autoridad del maestro. Es sobrepasado por apoderados y estudiantes. Una especie de pelele al servicio de quienes pagan por la educación, manoseados, forzados a la humillación más vergonzante, a veces. Sin ningún respaldo por las familias de los estudiantes, al contrario, atacados por ellas. Y no hablemos de las rentas…de hambre.  La sociedad entera ha abusado de los profesores desde hace siglos. Los gobiernos de todo tipo han considerado la profesión de maestro como de segundo o tercer orden, no se explica de otra manera el nivel de remuneraciones que perciben. Lo que obliga, las más de las veces, que un profesor deba trabajar con varios empleadores, recargando su jornada y obligaciones hasta la extenuación, ¿cómo podrá, entonces, entregar educación de calidad a cada uno de sus alumnos? Por eso la imagen del inicio, un poco lúdica, sin embargo es retrato real de lo que pasa. En mi propia consulta, los pacientes profesores enfermos de colon funcional empiezan a aparecer ya desde octubre y en aumento hasta fines de año. Triste consecuencia de un estrés laboral desesperado.

Hay mucha demagogia en el tema de la calidad de la educación. La respuesta es una sola y ya ha sido probada en aquellos países que deseamos imitar. La reforma debe empezar por los primeros años de estudio, pre-básicos y básicos con programas aterrizados a la situación cultural imperante de un mundo globalizado y tecnológico y que estimulen en los alumnos aprendizajes de conductas y valores. Menos conocimientos teóricos y más actitudes proactivas que harán de los educandos sujetos más independientes y creativos, por lo tanto, bien encaminados para enfrentar más tarde la vida. Buenos profesores, motivados, con gusto por la docencia, es decir, con vocación. Y con preparación académica sólida, incentivando su desempeño fuertemente. En esos países de que hablamos los profesores están dentro de las 5 profesiones mejor remuneradas. Son alguien en la comunidad, respetados y considerados. Así, después de 30 años, toda la comunidad habrá crecido dentro de este sistema y las nuevas generaciones sólo habrán conocido esta manera de ser educados. Y el respaldo de la familia debe y tiene que ser completo respecto de los colegios y del cuerpo docente. Colegio y familia constituyen una dupla inseparable en la educación de los jóvenes. Complementarios, nunca en oposición.

La segregación se mitigará teniendo colegios de calidad en los barrios. Como lo fue antes. Los liceos de niñas y de hombres eran los establecimientos públicos por excelencia distribuidos a lo largo de todo el país y en los sectores poblacionales de las ciudades mayores, como Santiago. Los mejores docentes estaban allí, muchos de ellos escribían los libros por los cuales se estudiaba en todas partes. En muchos lugares el profesor era no solamente estimado, sino considerado una autoridad dentro de la comunidad, un ejemplo, un hijo ilustre. Muchas calles de los pueblos chilenos llevan nombres de profesores o directores de estos liceos. Había identificación con el establecimiento donde estudiaba cada cual. Todo eso se perdió y todos los gobiernos posteriorres al año 1964 fueron deteriorando el sistema educativo y politizando ideológicamente a todos los actores. Hoy estamos viviendo los resultados, con juventudes anárquicas y desorientadas, profesores poco aptos para la docencia y mal pagados, desprestigiados profesionalmente y cuantiosos recursos fiscales malgastados en burocracia y  planes absurdos que no llevan al fin deseado.

Al Estado le corresponde no impedir la libertad de educación, sino ofrecer un sistema público ejemplar y gratuito, bien distribuido entre la población, que haga atractiva la incorporación de los habitantes a los establecimientos públicos. En Inglaterra no es posible asistir a otro colegio fiscal que no sea el correspondiente a su sector habitacional. Pero ese es tan bueno como el del lado o el del extremo opuesto de la ciudad, por lo que no es necesario el desplazamiento ilógico de grandes distancias  para estudiantes y apoderados. Hecho que contribuye sobremanera en el caos vial, por lo demás.

“Gobernar es educar”, dijo don Pedro Aguirre Cerda y él contribuyó enormemente al mejoramiento de la educación pública. Tal vez él comprendió mejor el problema, era maestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s