Centralismo…fatalismo degradante.

reigolilSoy santiaguino, nacido y criado, admirador y amante de mi ciudad…hasta 1977 que la abandoné por tener que ir a buscar un mejor destino a provincias. Y lo encontré, seguro. Hasta ese año siempre consideré que vivir en provincias era una condición de inferioridad respecto a un habitante de la gran ciudad capital. Y yo era uno de ellos y fui creciendo con esa convición. Y estaba orgulloso de serlo. Un amigo del colegio, nacido en provincias, me decía: “En provincia se vive, en Santiago se sobrevive”…y yo, tontamente,  me reía. Después tuve que reconocer, con humildad, que yo estaba equivocado.Quizás crecí en un Santiago provinciano, con una ciudad de dimensiones más amables, con costumbres algo campesinas, con leche al pie de la vaca, helados artesanales, pan amasado, tranvías baratos, luego trolley buses, pocos autos, más bicicletas, después las motonetas. Ir a Las Condes era salir  de excursión fuera de la ciudad. Puente Alto y San Bernardo eran pueblos lejanos. Para ir a Valparaíso debía atravesarse dos cuestas y para ir a San Felipe, adonde yo iba con frecuencia, debía reservar pasaje nunerado en apenas dos líneas de buses que hacían dos viajes diarios.

Otros tiempos, más seguros, más inocentes, más entretenidos con poco dinero. Pero probablemente ya provincias vivía una situación desmedrada respecto a la capital, en recursos, oportunidades de trabajo, entretenciones, salud y educación. Claro, si el centralismo no es una fatalidad de ahora, siempre ha existido. Lo que pasa es que la brecha se ha agigantado hasta dimensiones vergonzantes. El crecimiento y desarrollo de la capital la ha transformado en un gigante insaciable que se alimenta también del esfuerzo provinciano en desmedro de éste. En la Región Metropolitana habita el 40 % de la población nacional…¡pero consume el 60 % de los recursos de la Nación! Injusto y absurdo. Como que los habitantes de provincia tenemos que sentirnos felices de contribuir con ese 20 % extra para satisfacer las necesidades de los santiaguinos. Ahora lo experimento en carne propia.

Como ustedes saben, vivimos por casi 20 años en Temuco. Luego nos fuimos a vivir a Los Andes, plena zona central, por casi 5 años. Y me puse a comparar algunas evidencias que no hacen otra cosa que graficar esta situación degradante del ciudadano de provincia.

Analicemos tres aspectos muy básicos: extensión, población rural y urbana, caminos asfaltados. Sólo esto, para qué entrar en más detalles, eso queda al análisis de cada uno de los que lean este texto. Es que esos aspectos, referente a los caminos asfaltados principalmente, destacan la desigualdad del trato de los gobiernos hacia la provincia, un botón de muestra solamente.

Extensión Km2   Hab. rurales   Población    Prov.

Región V de Valparaíso             16.396,1        148.956        1.759.167       8                 Región IX de la Araucanía        31.858,4       311.145             970.419      2

Datos del censo de 2010. Qué vemos: que la Araucanía es un 94,3 % más extensa que la de Valparaíso, es decir, casi el doble. Que la población rural en la V Región es el 8,5 % del total, y en la Araucanía es el 32,1 %, es decir, casi 4 veces más ruralidad en la región del sur. Practicamente uno de cada tres habitantes de la Araucanía vive en condiciones de ruralidad y solo uno de cada 12 en Valparaíso. Notable. Administrativamente la V Región tiene 7 provincias, a saber, Valparaíso, Marga Marga, San Antonio, Quillota, San Felipe, Petorca, Los Andes e Isla de Pascua. En cambio la Araucanía solamente dos: Malleco y Cautín. Eso da mayor representatividad a la administración de Valparaíso, más independencia, mejor gestión por menor carga por provincia. La mitad de la extensión geográfica y 3 veces más provincias (dejamos Rapa Nui fuera por la obviedad). Otra genialidad administrativa. Seis gobernadores contra dos. Y en comunas, 38 para Valparaíso y 32 para la Araucanía, apenas un poco menos, lo cual significa que los alcaldes están menos apoyados por el Gobierno Regional.

Y adonde va todo esto. Bueno, a lo siguiente. Todos los caminos del Valle de Aconcagua, escuche bien, SON ASFALTADOS. No hay caminos de ripio en el Valle de Aconcagua, ni siquiera de aquellos casi senderos que van a lugares de escasa población. Y hay más, en toda la Región ¡más del 90 % de todos los caminos son asfaltados! Véase mapa de Chiletur Copec 2013. ¿Y en la Araucanía? Veamos la misma fuente. La Novena Región, dada su alta situación de ruralidad, posee una extensa red de caminos, es verdad.¡Pero solamente un tercio de ellos tiene asfalto o condiciones de carreteras expeditas! La mayor parte es de ripio y muchos caminos son de tierra, lo cual los hace de difícil tránsito en los meses de invierno, por lo que no es raro que muchas comunidades queden aisladas durante los meses de mayor pluviosidad.

Esta es la realidad y nadie podra desmentirme. He vivido en ambos sitios y los he recorrido generosamente, por lo que puedo hacer comparaciones reales, no antojadizas.

La fotografía que ilustra la entrada es del camino a Reigolil, una localidad cordillerana al interior del lago Caburgua, no de la selva ecuatoriana o de alguna localidad vecina al Kilimanjaro.

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