Clostridium difficile…pero nunca tanto.

Mucho revuelo ha causado el brote de esta infección bacteriana en la Posta Central de Santiago. Excedió el ámbito estrictamente médico para pasar al político y no de manera muy discreta. Se creó una situación de alarma pública innecesaria, a mi juicio, considerando las características epidemiológicas de esta infección y sus reales consecuencias. El temor a ser hospitalizado no se ajusta a los reales riesgos de adquirir esta infección intrahospitalaria ni menos a la frecuencia de sus posibles complicaciones graves. Si quiere saber más sobre la infección por C. difficile (CD), siga leyendo.La historia de esta bacteria se remonta hasta el año 1893 cuando Finney la descubre y la describe por primera vez. Treina años después Hall y O’Toole la aislan y cultivan a partir de deposiciones de recién nacidos. Fue considerada por muchos años como un comensal más de la flora intestinal hasta que en los 70 se comenzaron a encontrar casos de colitis pseudomembranosa(CPM)asociadas con la presencia del bacilo. Este cambio en la virulencia de CD parece estar directamente relacionada con el consumo masivo de antibióticos por parte de la población, lo cual ha desequilibrado la armonía bacteriológica intestinal que actúa como barrera natural para muchos patógenos, permitiendo la emergencia de especies agresivas resistentes a esos antibióticos.
La bacteria CD se encuentra en un 3 % de portadores sanos, pero hasta en el 80 % de recién nacidos y lactantes asintomáticos y en el 15 % de los pacientes hospitalizados. El germen se multiplica por esporas que salen con las heces y contaminan el ambiente, por eso el medio que rodea a un infectado aumenta la posibilidad de contagio y el lavado de manos resulta un hábito fundamental para evitarlo.
Las toxinas A y B son las responsables de las formas clínicas: diarrea aguda simple y CPM, forma más grave que puede derivar hacia un megacolon tóxico que necesite solución quirúrgica mediante extirpación del colon. Estos casos se asocian con pacientes mayores de 70 años y con al menos dos comorbilidades asociadas. La mortalidad de estas complicaciones, megacolon tóxico, perforación y shock séptico, es elevada, hasta el 30 % en algunas comunicaciones. Las formas más benignas y comunes tienen una muy baja mortalidad, menor al 1 %.
Las diarreas simples y las formas de CPM son tratables mediante antibióticos como el Metronidazole y la Vancomicina. Es una patología fuertemente asociada a tratamientos antibióticos por otras afecciones, por eso se la reconoce como causante de la “diarrea post antibioterapia”. Los tratamientos más frecuentemente complicados con CD son a base de Clindamicina y Amoxicilina asociada con Acido Clavulánico, pero la Cefalosporina y las nuevas fluoroquinolonas (Levofloxacino, Moxifloxacino)también han sido implicadas. Estos antibióticos destruyen la flora anaeróbica protectora intestinal y permiten el crecimiento de cepas de CD con capacidad toxigénica que provocan los cuadros clínicos (diarrea post antibióticos).
CD es un agente importante en la epidemiología de las infecciones nosocomiales u hospitalarias (IIH), de hecho, se estima que hasta el 20 % de los hospitalizados adquiere la infección durante su estadía en el hospital, aunque pocos de ellos desarrollarán alguna forma clínica. Varios factores contribuyen a esta situación: alta contaminación ambiental con esporas del medio que rodea a un paciente portador de CD, alta resistencia de las esporas a los medios de desinfección habituales, la promiscuidad de los pacientes (se estima que un enfermo al lado de un portador de CD adquiere la infección en menos de 4 días), el cotidiano empleo hospitalario de antibióticos y la selección de cepas toxigénicas.
En resumen, CD es la principal causa de diarrea infecciosa nosocomial (hospitalaria)y de las colitis post antibióticos. Se ha descubierto un nuevo clon epidémico del bacilo que posee mayor capacidad toxigénica (toxina binaria) y que provoca casos frecuentes y más severos. Los principales factores de riesgo de infección son el empleo de antibióticos, edad superior a 65 años y antecedentes de hospitalización. El Metronidazole es la terapia de primera línea. Ante un paciente infectado son necesarias las precauciones de aislamiento de contacto, especialmente el lavado de manos.
Personalmente debo relatar que sufrí una de estas diarreas después de emplear Amoxicilina con Acido Clavulánico para una infección dentaria con mucha sintomatología rectal, diarrea y algo de fiebre y rectoscopía compatible con colitis pseudomembranosa. Tratado con Metronidazole 1,5 gramos al día por 10 días me recuperé con rapidez. Indudablemente que era portador sano de CD con una cepa toxigénica que se exacerbó por el empleo de antibióticos que afectaron la flora comensal benigna anaeróbica protectora y seleccionaron las cepas de CD resistentes a ese antibiótico, generando el cuadro clínico.
Recuerden: la infección por CD no es culpa de los hospitales, pues está en todas partes, pero en los hospitales hay más oportunidades de que se manifiesten las cepas toxigénicas y se creen las ocasiones de trasmisión de la infección de CD, afectando a pacientes más vulnerables (intensivo, quemados, post operados, trasplantados, quimioterapias, etc)

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