Valparaíso, mi amor: ¡cuánto abandono!

Valparaíso, primer puerto de Chile y segundo en el Pacífico americano después de San Francisco en USA. Algunos creen que por eso se le dice Pancho, pero parece que el origen de este apelativo se relaciona con la torre de la iglesia de San Francisco en el cerro Barón, primera construcción que veían los marineros al acercarse a la costa y anunciaban ¡ya estamos llegando porque se divisa la torre de Pancho!El histórico puerto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ahora falta que sea declarado patrimonio de todos los chilenos, a ver si así lo cuidamos mejor. Hace unas pocas semanas fui de visita a recorrer algo de Valparaíso. Hacía unos años que no iba y quise verificar si significaba algo el nombramiento patrimonial. Tomé a modo de  ejemplo un circuito llamado “Museo a cielo abierto” en el cerro Bellavista, justo detrás de la plaza de la Victoria, subiendo las escaleras al fondo de la cale Molina.

Debo reconocer que fue una iniciativa interesante. Hay murales firmados por artistas chilenos conocidos, otros guiados por ellos y un decorado en mosaicos en postes de alumbrado y plazoletas que me recordó aires gaudianos. Se sube y baja en cosa de una hora, con excelentes vistas desde arriba hacia el puerto y a la plaza central de la ciudad. Todo sería muy bonito y de amplias espectativas turísticas. De hecho, vimos varios extranjeros con la guía en una mano y la cámara en la otra. Lamentablemente no se llevarán buenos recuerdos de este paseo.

Como nosotros. Fue una desilusión tras otra que, al final, casi no vale la pena el esfuerzo de escalar hasta las alturas de la iglesia de las Capuchinas. Queda la sensación de “cómo pudo haber sido” este proyecto y de sus espectativas. Hoy se muestra arruinado, con grafitado insolente sobre los murales, ya deslavados. Escaleras sucias y malolientes a orines de todas las procedencias. Cerrado el funicular que permitía que personas ya mayores pudieran subir hasta los miradores. En fin, un abandono lamentable.

¿Estarán igualmente abandonados otros rincones primorosos de los cerros porteños? ¿Habrá triunfado una vez más el furor vandálico que encuentra un morboso placer en destruir todo lo bello que aparece? Nos comentaban que ya la autoridad se aburrió de invertir para embellecer la ciudad y tener que reparar los insistentes daños provocados por la feroz fauna urbana. Es mejor invertir en planes de directa acción social, nos dijeron. Y tienen razón. Primero hay que elevar el nivel de la sociedad sacando de la pobreza a masas ciudadanas que se desquitan con vandalismo, después educar para crear conciencia de pertenencia de lo bello, luego vendrá la inversión para embellecer y formar un entorno agradable que mejore la calidad de vida y que sea realmente aprovechado por todos en un ambiente civilizado. Largo camino que se recorre desde el principio, no desde el final. Hacerlo así es nefasto y plata perdida, es cuestión de mirar, con trizteza, a nuestro Valparaíso.

 

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2 Respuestas a “Valparaíso, mi amor: ¡cuánto abandono!

  1. ¡Al fin se pusieron las pilas los porteños! Se escuchó hoy en las noticias que en el puerto van a comenzar a perseguir denodadamente a los grafiteros. A ver si así el daño patrimonial se logra salvaguardar mejor. Mientras todos los vecinos se unan en este tipo de iniciativas y la autoridad respalde las denuncias concretas con penas verdaderamente ejemplarizadoras, podrá lograrse un resultado positivo. Es la hora de salvar la propiedad común y proteger también la privada, puesto que es una agresión culposa el dañar las pinturas exteriores de las viviendas. Al menos, se debiera obligar a devolver y reparar el deterioro causado.

  2. Después del optimista comentario anterior, una mala. Esta semana salió en la prensa la situación del Parque Italia, joya paisajística que Valparaíso alguna vez tuvo, acercándolo a las ciudades europeas más relevantes. Hoy, un páramo abandonado. Estatuas robadas, suciedad, lugar de encuentro de drogadictos, maleantes y borrachos. Y eso que está a una cuadra del Congreso Nacional, palacio legislativo por donde circula lo más granado de la política chilena y todas las máximas autoridades, qué quedará para otras zonas más recónditas. El municipio está dispuesto a gastar 1.000 millones para devolver algo del esplendor de aquel jardín Abadie, como se le conoció en sus inicios ¿Cuánto durará el esfuerzo? Sguramente habrá que poner vigilancia, cámaras y cerrar el parque, como sucede en todos lados, en las noches. Hay que mantener a las fieras lejos del campamento como única forma de sobrevivir con dignidad.

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