Otro glorioso 11…

Once de marzo de 2010. Una nueva fecha histórica que recuerda, de manera insoslayable, la de hace 37 años ¿Por qué? Porque la Patria se vuelve a encontrar con los valores que no debieron nunca abandonarla, sus raíces más profundas, más criollas, más auténticas de la nacionalidad que nació hace justamente 200 años. El retorno al crecimiento y desarrollo, no solamente económico, sino de reconstrucción de la familia chilena cristiana, conservadora, apegada a tradiciones consuetudinarias, lejos del encandilamiento extranjerizante y socialismos trasnochados que sólo atascan el progreso e impiden el verdadero desarrollo de la familia como núcleo pétreo desde donde parte un firme andamiaje que permite construir una sociedad sana. Piñera representa este prototipo malogrado en 20 años de Concertación. Donde los llamados demócratas y cristianos profitaron de un poder sin defender esos valores cristianos que decían representar. Al otro lado del poder otros partidos fueron, y siguen siendo, mejores adalides de la cristiandad sincera y ahora tendrán oportunidad para demostrarlo.

El día 11 vimos a un Presidente rodeado de una amorosa y alegre familia, unida, solidaria y valiente. Apoyándolo sin reservas, orgullosa de tenerlo ahí al frente de todos, dirigiendo los destinos de la Patria. Y a él, reconociendo que parte muy importante de su triunfo estuvo sustentado precisamente en ese sostén familiar, donde la figura de su esposa y compañera aparece como el principal pilar angular. Ejemplo a seguir, a imitar, a reconocer que este tipo de relaciones son las que Chile necesita para resurgir como sociedad seria e inspirada en los valores que la Iglesia promueve. Lamentablemente la contaminación por asociación con agnosticismos fríos e insensibles, individualismos erráticos y doctrinas alejadas del Cristianismo, hicieron desmerecer ejemplos parecidos en familias de algunos presidentes de la era concertacionista, como Frei y Aylwin. Sus ejemplos empalidecieron en medio de la creciente izquierdización de los gobiernos y la preponderancia de voceros de otros puntos de vista menos cristianos, que terminaron por imponerse. Los resultados están a la vista. Basta leer y ver las crónicas de los saqueos después del terremoto, que nos hablan de una sociedad enferma, tal como bien analizara Fernando Villegas en una iluminada columna en el diario La Tercera (3-3-2010).

Hoy la derecha chilena retoma el poder por las urnas después de 5 décadas. Es la oportunidad de volver al seno de la decencia y defender los verdaderos valores patrios, empezando por el Escudo Nacional, olvidado y tergiversado en estos tiempos, ignorando su lema y queriendo cambiar su auténtico significado por otros “más modernos”, pero inconsecuentes. Como que las raíces de la Patria no significaran nada. Poco faltó para que nuestra bandera hubiera empezado a jibarizar el blanco y el azul para favorecer al rojo…

Y la seguridad social, perdida ya casi por completo. Hoy los delincuentes tienen más derechos que la gente honrada, la inmoralidad campea por los espacios públicos, la corrupción se ha extendido hasta peligrosas latitudes de la autoridad, la droga gana terreno, la incivilidad pasa a ser la forma de vida tolerada y aceptada, la familia no tiene importancia, nadie desea casarse y tener hijos, la educación es un formulismo competitivo, los parlamentarios se entretienen en el juego del poder y abandonan la representatividad popular. Y todo en aras de la “modernidad”. Eso que nadie sabe qué es, pero que se parece bastante a la barbarie con celular.

Una sola cosa ha quedado clara, sin embargo. La vieja balanza de la Justicia tiene como seguro y fuerte fiel a una espada.

El Presidente ha implorado la bendición de Dios para salir adelante con su programa y mejorar el destino de Chile. Como debe ser. Como debió siempre ser. Un pueblo sin fe es un pueblo sin alma. Recuperemos la nuestra junto al cambio. Reconstruyamos los edificios, las caletas y las escuelas y hospitales, pero junto a ellos se eleve también nuestro espíritu para construir una sociedad efectivamente más justa y solidaria, más ilustrada, más responsable y emprendedora, menos mendicante y pusilánime, más respetuosa y de aspiraciones más valóricas que materiales.

¡Recuperemos el orgullo de ser chileno a través de nuestro SER y no por PARECER!

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4 Respuestas a “Otro glorioso 11…

  1. Me estaba emocionando ,al leer dicho escrito..pienso lo mismo….pero?..no podìa faltar la descalificaciòn..que tanto condeno.””Sebastian Piñera “”…ojala no cometas el mismo error .
    (una pena .)

  2. Ud apunta su verdad… yo apunto mi verdad ….cruzaríamos verdades distintas..y ambas merecen respeto…la linea es demasiado delgada..verdad___________descalificaciòn..falta argumento? para defender lo indefendible…

  3. como el hoyo, que triste

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