Ajo: apestoso deseado.

Frases populares como “estoy como el ajo” para representar un estado desgraciado o  la mala fortuna del momento, no parecen ser muy acertadas, tomando en cuenta las múltiples bondades de esta planta que se cultiva como hortaliza. Tan antigua como la historia, conviene saber algo más de sus cualidades, tanto gastronómicas como medicinales. Estas últimas son las más interesantes de conocer mejor. Las primeras, sólo hay que degustarlas para poder opinar de ellas, pero ¿quién no gusta del aleoli o del sabroso pan con ajo?El ajo, Allium sativum, deriva así su nombre porque huele (olere). Su historia está perdida en el tiempo, probablemente originario de Asia Central, ya aparece en el papiro de Ebers (1550 AC) y en escritos sánscritos muy antiguos. Se le menciona en la Biblia,  Números 11,5 cuando los israelitas se lamentan de las comidas que dejaron atrás al abandonar Egipto y comenzar a vagar por el desierto.

Se le relacionó en la Antigüedad con la fuerza física y el vigor. Los obreros de Egipto que construyeron la Gran Pirámide recibían parte de su salario en ajos diariamente, los romanos lo asociaron con Marte, Dios de la guerra, y constituyó un símbolo de las mejores cualidades militares.

Sin embargo, la característica eliminación de su aceite esencial por respiración y sudor, emanando un olor penetrante desde aquellos que lo consumen generosamente, hizo que los griegos prohibieran el ingreso al templo de Ceres a los consumidosres de ajo y ha creado una relación amor-odio con esta semilla en todos los tiempos. Asociado con la pobreza y las clases bajas, hasta hoy despierta reticencias y origina discriminaciones curiosas, recordando esas situaciones aparecidas en la prensa chilena de ciudadanos coreanos no admitidos en gimnasios o piscinas, dado el elevado consumo de ajos por este tipo de inmigrantes.

Pero el ajo es fuente de salud y riqueza alimentaria natural. Bajo en calorías, sólo 135 por 100 gramos, aporta buenas dosis de proteínas (6,1 %) y de hidratos de carbono (27,5 %), completamente libre de grasas. Contiene calcio (38 mg %), fósforo (134 mg %) y algo de hierro (1,4 mg %). Buenas dosis de vitaminas del complejo B y 14 mg % de vitamina C complementan su arsenal nutricional, además de trazas de zinc y manganeso.

Fuera de algunas mitologías populares anecdóticas del ajo, derivadas de la mentalidad medieval, como aquélla que decía que una cuelga de ajos en la habitación ahuyentaba a los vampiros y que la planta servía para prevenir el mal de ojo, este bulbo sí tiene propiedades benéficas notables en medicina natural:

1. Baja el colesterol, previniendo la arteriosclerosis, dando elasticidad a las arterias, cuidadndo las coronarias y disolviendo coágulos. 2. Hipotensor. 3. Antidiarreico. 4. Regula las secresiones hepáticas y la formación de bilis, con efecto colagogo. 5. Hipoglicemiante, útil para ayudar al tratamiento de la diabetes. 6. Antitusivo y espectorante, muy servicial en el tratamiento de afecciones de las vías respiratorias al ser eliminados por la vía aérea sus componentes sulfurados, actuando como mucolítico y anti-inflamatorio bronquial (asma). 7. Ayuda a eliminar el ácido úrico, combatiendo la gota, teniendo efecto también sobre dolores articulares al ser aplicado en forma de linimentos y aceites. 8. Se le atribuyen propiedades tonificantes y rejuvenecedoras. 9. Está en estudio su efecto protector de cánceres digestivos, especialmente del colon. 10. Febrífugo, antibacteriano, vermífugo, antiviral y diurético.

Esta larga lista explica, entonces, la receta budista antigua, descubierta en un monasterio tibetano en 1972, que entrega la fórmula del “elixir que todo lo cura”. Es un extracto de ajo que se toma siguiendo una pauta concreta al desayuno, almuerzo y cena: triturar 350 gramos de ajo en dientes frescos y colocarlos en un frasco de cristal. Agregar 250 cc de aguardiente. Tapar el frasco herméticamente y guardarlo en frío (refrigerador) por 10 días. Luego filtrar el líquido en un colador de malla fina. Guardar nuevamente el filtrado en frío por dos días más. Traspasar después a un frasco gotero para su empleo medicinal. Dosis medidas en gotas, según esta pauta:

Día                                    Desayuno                  Almuerzo                   Cena

1                                                 1                                    2                                 3

2                                                4                                    5                                 6

3                                                7                                    8                                 9

4                                              10                                 11                               12

5                                              13                                 14                               15

6                                              16                                 17                               18

7                                              17                                16                                15

8                                              14                                13                               12

9                                              11                                 10                                 9

10                                             8                                    7                                 6

11                                             5                                    4                                 3

12                                             2                                    1                               25

A partir de este momento se toman 25 gotas tres veces al día hasta terminar la cantidad del fármaco. Se puede mezclar con leche o con un poco de agua. Es muy importante no repetir este tratamiento antes de 5 años.

Se recomienda esta cura aún para los excépticos. No hay nada que perder y, aparentemente, sí mucho que ganar. Se limpia el organismo de grasas y disuelve los cálculos. Mejora el metabolismo y amplía las arterias. Hace bajar de peso. Cura la sinusitis y las afecciones pulmonares. Termina con los dolores de cabeza. Alivia de los dolores de artropatías. Cura úlceras y gastritis. Alivia los hemorroides. Cura trastornos de vista y oídos.

¿Suena muy maravilloso? No hay que dudar de la ancestral sabiduría de los budistas tibetanos, hay muchas evidencias de que son capaces de controlar aspectos profundos de la fisiología del cuerpo y de la mente. El camino medio de Buda, el equilibrio del Ying y del Yang, el control mediante el Tao, son ejemplos de una vida saludable.

Termino esta entrada y me pongo de inmediato a moler los ajos. Y creo que me quedó una botella de buen aguardiente de Chillán después de preparar el cola de mono según la receta de mamá.

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2 Respuestas a “Ajo: apestoso deseado.

  1. que tal buen dia me gustria que me enviaran a mi correo mas informacion acerca de las propiedades del ajo ;Asi como algunos directorios de medicina natural .

    “espero recibir pronto su resùesta”

  2. Hola todo me parece interesante pero yo necesito la receta del Aleoli con leche si es posible me la pueden enviar saludos y gracias Karla

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