Autopista Central: un abuso legalizado.

Hace casi exactamente dos años escribí sobre este tema (Ver: “Odiosa discriminación hacia provincias”), pero nada ha cambiado. No me ilusiono pensando que las cosas cambien porque hayan sido denunciadas en este blog, de ninguna manera. Muy lejos de pensar siquiera en pretender que estas líneas tengan algún grado de penetración, son sólo el “derecho a pataleo” que a todos nos asiste. Pero por lo mismo, deseo insistir. Quizás a dos años plazo, con otro título, pudiera llegar a remecer alguna perdida conciencia con poder…con poder de iniciar algún cambio.

Atravesar Santiago de norte a sur, o viceversa, hoy día tiene un costo. Claro, porque hay una forma de atravesarlo rápidamente, sin tacos ni riesgos manifiestos de demoras injustificadas, sin semáforos mal sincronizados, a 100 kilómetros por hora y en tres carriles, para hacerle el quite a lentos camiones de gran tonelaje y buses locales que tienden a parar sorpresivamente, amén de algunos vehículos destartalados que aún circulan, a pesar de todas las plantas de revisión técnica existentes.

Lo comprendo. El desarrollo urbano cedido a terceros, por insuficiencia estatal para crear esa maravilla de Autopista Central, concesionada, que entregó mejoras a la carretera Norte-Sur ya existente y no concesionada, entre ellas la tecnología más moderna de poder de cobro de peajes cada ciertos tramos, llamados “portales de cobro de TAG”, obliga a aceptar que estas inversiones de privados merecen una recuperación justa de sus riesgos ¿Cuáles? Me pregunto entretanto, si era mesa servida y pan comido hacer un par de cosas nuevas en una vía ya existente. Pero bueno, la mantención hay que financiarla y las utilidades de los inversionistas, también.

¿Cuánto cuesta atravesar la capital? Buena pregunta, ya que no cuesta lo mismo para todos los chilenos. Los que tienen TAG, pagan menos de 2.000 pesos entre San Bernardo y Lampa. Corresponde al cruce de unos cuantos portales a un valor aproximado promedio de 160 pesos cada uno. Los que no tenemos TAG, léase habitantes de provincias más alejadas de la zona central, que van a Santiago o más al norte o más al sur en forma esporádica ¡pagamos 4.700 pesos!

Sí, señor. Una cifra desmedida y abusiva, no justificable desde ningún punto de vista. No hay razón técnica ni administrativa que avale un cobro diferenciado para quienes no tienen la credencial de un TAG. Es una especie de castigo por no tenerlo. Para obligar a adquirirlo, ya que es una inversión aparte ahora. Una multa, una sanción, un desmotivar a quienes viven en Santiago para no circular sin el TAG de cobro automático y así garantizar el pago, disminuyendo la probabilidad de evasión del gravamen.

Pero resulta injusto para los habitantes del “otro Chile”. Del real, del que financia mayoritariamente el costo de vida de los habitantes de la zona central. Y, paradojas de la vida, para ellos no hay contemplaciones. A nadie se le ha ocurrido una alternativa de mitigación para esta realidad. Una compensación, un trato justo no discriminatorio, una condición tal que resguarde el equilibrio de la cuestión económica con la dignidad del residente en otras zonas no vinculadas a la capital de la nación.

Transitar por las carreteras concesionadas y pagar peaje es justo y aceptable. Recibir una penalización por no tener el dispositivo de cobro automático, no.

¿Dónde estarán los parlamentarios de regiones que no hacen nada al respecto? ¿Sólo preocupados por figurar en la foto oficial de sus campañas? Digo yo.

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