El caso Neruda: carta abierta a Roberto Ampuero.

caso-nerudaApreciado Roberto:

Recién termino de leer tu último trabajo, el que me anunciaste en tu mail, y que te contara que mi hija me regaló en mi cumpleaños último. Me la llevé a unas dulces vacaciones que pasé en San Martín de los Andes. Allá, en medio de los coihues y cipreses, mirando a la distancia al lago Lácar, me la despaché de un solo trago. Permíteme las desfachatez e impertinencia de intentar hacerte llegar algunos comentarios sobre la obra. Pero no lo vayas a tomar a mal. Lo hago desde la perspectiva honesta y sincera de un lector fiel que siempre ha disfrutado sin reparos del vigor de tus relatos, admirando sin reservas el estilo directo de tu pluma.

En esta ocasión, he quedado sorprendido, quizás respondiendo cabalmente a los deseos del autor de esta novela…

Primero que todo, no dejas muy bien parado al laureado poeta. Confieso que nunca ha sido santo de mi devoción, aunque reconozco su valer entre las letras mundiales. Muchos de sus poemas son notables al igual que otras de sus obras que trascienden al pensamiento político del vate. He escuchado por ahí que esta novela ha recibido comentarios ácidos desde la izquierda chilena.

Segunda impresión: ¿cómo lograste penetrar, a través de Cayetano, a la intimidad de Neruda? Sus amores y desamores, detalles sentimentales que estarán en sus biografías, me imagino. Pero poner en su boca juicios de abandono, de rechazo hacia sus amantes y de una hija minusválida, colindantes con una faceta de machismo egoísta, demitificando su figura ¿no parecería algo atrevido? A menos que él mismo lo haya manifestado así en “Confieso que he vivido”, libro que tengo en mi biblioteca y, que a su vez, confieso que no he leído. Quizás ahora lo haga, buscando explicaciones a lo que manifestaste en la novela.

En tercer lugar, y esto es lo que me aflige mencionarte, noté una cierta desprolijidad en el texto. Diferente a otras novelas tuyas que ya he leído. Hay muchos errores gramaticales, como faltas de acentos, algunas fallas de contexto (“trisó” por “trizó” en página 69, según la RAE trisar es el canto de algunas golondrinas), como esa otra de página 142, donde se lee “…océano verde y Cupido”, sin sentido, ya que debería ser “tupido”, como se expresa luego en la 143. Además, el puerto chileno de la zona norte de Con Con se llama Quintero y no Quinteros, como se pone en 303 y 306.

En la página 198 se menciona a nuestra poetisa laureada como “Lucía Godoy Alcayaga” (en vez de Lucila).

Pero lo que me llamó más la atención es la confusión geográfica manifiesta que aparece cuando Cayetano decide ir a Isla Negra y baja hasta la avenida Errázuriz, toma un bus “Sol del Pacífico” (llamados en mi juventud “Terror del Pacífico) que iba a Quintero “dirección que le convenía, pues Isla Negra no quedaba lejos de allí”. Nada menos cierto, querido amigo, pues Cayetano debería haber tratado de dirigirse hacia el sur, tomando la ruta a Casablanca, para llegar a Algarrobo y desde ahí hacia San Antonio, para bajarse en Isla Negra, que está junto a San Sebastián. Más tarde, en la 309, se insiste en este concepto, cuando saliendo desde Puchuncaví, es decir, frente a Ventanas, un Sol del Pacífico lo lleva a Isla Negra. No había tal servicio en esa época y ahora tampoco, en forma directa, claro. Hay que hacer varios trasbordos a otras líneas para llegar desde Puchuncaví a Isla Negra.

La novela es una fantasía interesante y atrevida, sin dudas. Polémica también. Con esos escenarios que conoces tan bien y que describes gráficamente.

Sinceras felicitaciones y lamento, una vez más, no haber estado presente en la Universidad Mayor de Temuco, donde hago clases también, el día de su lanzamiento.

Recibe estos comentarios con la sinceridad de un amigo que no pretende censurar, al contrario, sólo aportar un grano de arena para la próxima edición de la novela, que debe venir muy pronto, estoy convencido de ello.

Un afectuoso abrazo de un fanático de Cayetano Brulé.

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3 Respuestas a “El caso Neruda: carta abierta a Roberto Ampuero.

  1. VICTOR GUTIERREZ RIVERA

    Estimado Roberto,

    Parto de la base de mencionarte que soy un simple admirador de ciertos temas literarios… neófito, pero con imágenes leídas que me han acompañado por mucho tiempo. En base a ello es que quiero saludarte, desearte un buen año 2009 (aunque sea un tanto atrasado) y que, en general, todo marche bien por tus rumbos.

    ¿Qué es lo que me hace saludarte?… ¡simple!… son algunas crónicas que he leído de tu libro “El caso Neruda” y una entrevista que te hicieron en la radio Cooperativa, acá en Santiago, a raíz de la Feria Internacional del Libro recién pasada a fines del 2008.

    … prosigo.

    … de lo que he leído en mi vida, tengo imágenes de Baudelaire, Rimbaud, Becker… Huidobro… ¡¡¡ Lihn !!!… y otras referencias que se hacen en libros de Darío, Berlaine, Rojas, Roka… en fin… El tema es que, al enterarme de “El caso Neruda” fue imposible no querer seguir enterándome, por lo que se ha establecido en el inconsciente colectivo respecto de ese escritor… y, disculpa, pero escribo “ese escritor” porque ya nombrarlo me genera cierto estado de incomodidad… puedo valorar, en todo caso, la simple realización de cosas… eso ya es notable, pero dentro de un margen estrictamente estético, este “escritor” no me conmueve. No sé si estás enterado de lo que popularmente se llama “mamón” en Chile, pero no es ni más ni menos que, una persona que se esconde, que camina detrás de alguien… algo parecido al aún mencionado: “pollerudo”, en fin.

    Suelo leer crónicas sentidas, de esas en que el que escribe se expone, queda en evidencia… el “escritor” aludido en el párrafo anterior no me suena a ello… es más, una de mis explicaciones favoritas, para cuando me preguntan por qué leo a A, B ó C, es que: “no me gusta leer de quienes escriben de lo que pasa en las esquinas, sino de quienes hablan de un mundo interior”… por eso, desde esta humilde perspectiva de lector mínimo, es que al leer a Lihn, por ejemplo, sentí cierta redención al respecto… “Non Serviam”, de Huidobro, me resultó un postulado tiernamente insolente, un relato cariñoso al final del camino, en fin…

    … no me atrevo sugerirte nada, pero hay una parte de la historia del “escritor”, que poco se publicita… ¡¡¡obvio!!!…. sería como “quitarle un chupete a un cabro chico” (siendo en este caso, el cabro chico, el honorable público); cual es la crónica de el éxodo de españoles en el Winnipeg, durante la guerra civil… Escudriñando, resultó ser que el “escritor” se preocupó mucho por sus correligionarios, pero en esa travesía no vinieron algunos chilenos que distaban del ideal que proclamaba el “señor”… sumando y restando, se me siguen sumando más bemoles en esta sinfonía, lo que hace más bien una cadencia obscura.

    Como se mencionó en los días que te apareciste por acá, parece ser que hay personas que les molesta el éxito, más cuando no lo tienen y ven que otras personas lo logran y en forma natural. Yo creo que acá en Chile, debes ser comunista, socialista, “pepedetista” o algo así, para poder ser leído y “confirmado” para premios y lugares supuestamente de elite… pero, y nuevamente nace la indigesta imagen del “escritor”, eternamente apoyado por maquinarias convenientes-circunstanciales-administrativas… nace la imagen de un personaje cuyo gran acierto fue involucrarse con una fémina que, cual niño, le fue abriendo un mundo el cual supongo nunca habría conocido… y como “guinda de la torta”, con publicaciones financiadas por otros correligionarios, con portentosos prólogos y para terminar, que ni siquiera usó su verdadero nombre. No me resulta extraño viniendo de una persona que “usa” estos artilugios… yo creo que el gran tema es, y si es que lo es, fue Neftalí… ese es el que nadie quiere ver y se quedan con “el escritor”… una maqueta mostrable, hecha casi a la medida… supongo que algún día, cuando me sienta más descansado de esta suerte de indigestión lectora, deberé hacer alguna crónica que lleve como título: “Winnipeg… los que no subieron”… o quizá: “Reyes no era real”… o algo así, en fin.

    Mi “pateada de perra”, sino mi desahogo presente, insisto en que es un saludo, pero no podía dejar de mencionarte lo anterior, sino no creo se hubiese entendido mi motivación. Yo creo que cada cosa tiene su lugar en el sistema, los artistas, los médicos, los funestos clérigos, tienen el público que merecen… ni más, ni menos… así se asocian y disocian los entes, por simple afinidad, cadencia o frecuencia, si es que nos vamos al ámbito físico… es un tema de naturalezas supongo. Y bueno, como reclamar sin proponer no es mi tema, creo que lo bueno de leer “crónicas desenmarcadas” como la que haz entregado en el trabajo mencionado, es que sólo se debe seguir aportando de este modo… nada mejor que escritos y crónicas desentendidas de aires rancios y convenientes, más cuando ya va mucho tiempo de seguir en combates cuyas banderas están llenas de hilachas… todo desteñido, anacrónico… con canciones que hasta los árboles han integrado en su ADN…

    … no soy quien para felicitar a nadie (siempre las felicitaciones me han parecido un acto pedante), pero sí soy una persona que agradece el relajo de leer algo que a todas luces suena a extra-oficial… es decir, una suerte de bálsamo.

    Estimado, que todo vaya bien. Te cuidas especialmente la salud ya que es nuestro principal motor para seguir en el “cuento”.

    Saludos cordiales.

    Víctor.-

  2. Estimado Roberto:

    Un saludo desde Chicago.
    Neófita, me atrevo a comentar sobre tu novela:
    Sobre Don Pablo en todo tiempo habrá novedades, ciertas o inventadas, y será por siempre un tema fascinante. Sin embargo, este calificativo difícilmente es ya aplicable al tema Salvador Allende-Pinochet-Estadio Nacional-golpe militar-Palacio de la Moneda-tortura-exilio-Unidad Popular-carabineros-desparecidos. Aunque lo fue, efectivamente, un tema fascinante mientras fue relevante.
    De ninguna manera pretendo restar gravedad al atropello, ni romanticismo a la “mística” que rodea al sur del continente desde aquella lejana época. Esto les pertenece a los Chilenos., especialmente a quiénes lo vivieron y padecieron de en carne propia.
    Además, es sin discusión, el capítulo mas trascendental de la historia moderna de Chile, y de gran influencia en la América Latina.
    Pero el tiempo no se detuvo entonces. El mundo siguió avanzando – o retrocediendo – de cualquier manera, ya no es aquél. La problemática mundial requiere de nuevas y mas sólidas propuestas, de manera que los jóvenes de hoy, arquitectos de lo que viene, conozcan el terreno que pisan. Y nosotros, los ya no tan jóvenes, podamos reconocer este nuevo mundo, que no se detuvo un segundo mientras una generación valiosísima ha permanecido “lamiéndose las heridas”. Porque de todo aquello, solo un puñado quedó dentro de la utopía. El resto despareció junto a todas aquellas propuestas para parir al hombre nuevo, para lograr aunque fuese medianamente, la justicia y la equidad en nuestros pueblos. Algunos… muchos… demasiados, no aparecerán jamás; otros resurgieron en un contexto antagónico a aquellos principios; otros, los mas, siguen alimentándose de las migajas que sueltan “artísticamente” los dueños de la utopía, con eso se conforman; y otra parte, sencillamente quedó inerte en el mundo de la adicciones.
    No obstante, y habiendo sido contagiada de esa mística chilena, mi desilusión llegó con mis primeros pasos al umbral de la primera juventud, y con mis subsecuentes incursiones en la utopía (sobre todo la Caribeña).
    Me entusiasma el tono mordaz que advierto en el fondo de tu libro, porque de alguna manera tus reflexiones las siento como un antídoto para este padecimiento chileno que me ha aquejado durante mas de tres décadas. ¡Hasta me empeñé en perder la cabeza por un chileno que se disfraza de Neruda y se adjudica el sufrimiento de sus compatriotas, cuando en realidad salió de Chile detrás de su novia de adolescencia un lustro antes del “Pinochetazo”!
    Sugerencias parecidas he escuchado muchas veces. Particularmente en la comunidad Chileno-Mexicana.
    Y de una manera menos personal, advierto también, y parafraseándote a ti, la posibilidad fehaciente de un Chile desarrollado, social y ecológicamente.
    ¡Enhorabuena!

    María-Teresa (Chicago)

  3. No he leído el libro, recien supe de él, no sé acerca del autor, recién supe de él. Hay criticas a este señor o su obra , respecto a que le hacen reparos de situaciones que no corresponden como, tal bus no llegaba a tal parte, el camino hacia x lugar no ewra por ahi etc. No es por abanderizarme con nadie, sólo que, me parce y puede que esté equivocado, el utor hizo esos acercamientos porque es para darle má sentido de ficción. También tengo un libro acerca de Valparaiso, pero no me aprovecho de neruda ni de nadie para cobrar actualidad, son mis experiencias como porteño y los lugares exiosten, las personas algunas existen pero las situaonces son ficticias, en otros caso es lo contrario, porque juego con la imaginación de las personas menores que yo que se netretiene con un relato ficticio van a comprobar el lugar qu es ficticio pero tambien las personas existen. Mientras no sea un documento histórico del autor, no veo que haga daño, porque es ficción. Ahora si son tan finos de cutis, por ejemplo que haga un cuento acerca de Piñera que andabamos jugando futbol en Lo Curro y el andaba sin un peso y le tuve que pasar 5.000 australes paar tomar un taxi, por favor, es sólo un cuento y no es para que piensen que le tengo buena o mala al señor Piñera. Los hechos historicos DEBEN y TIENE que ser reales, los cuentos o anecdotas, no tienen porqué, ser exactos, creo. ¿Quien me asegura que la arenga de Prat fue de tal manera, si no existian las grabadoras? Lo que niompoorta es que Prat, arengó y…PUNTO. Cuando repetía en el colegio la arenga de Prat que nos OBLIGARON a creer que era de tal amnera, me ganaba un 7. Hoy, la enseñarian de acuerdo al vocubaulartio y lexico actual: “Hueones, a estos peruanos de la gran puta, hay que hacerlos cagar” y si se lo enseñamos asi a los niños, se ganaran un 7 por la MENTIRA enseñada a la fuerza.Hago el alcance, que no es mi lexico, no soy garabatero en lo absoluto, jamás uso ese lenguaje, es tan sólo con afanes de ejemplkificar y…SIN AFANES DE LUCRO.

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