Nüremberg: el taller de Durero.

Nüremberg es una primorosa ciudad de Baviera, antigua, rodeada de cinco kilómetros de murallas medievales, atravesada por canales del río Pegnitz con puentes y paseos peatonales cerca de las aguas. El casco antiguo es el lugar a visitar, donde ocurre la mayor parte de las actividades turísticas, a la sombra del castillo Kaiserburg y sus callejas empinadas con viejas casas de épocas remotas.

La ciudad fue casi completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y fue la segunda en recibir mayores daños después de Dresde. Pero fue reconstruida piedra por piedra siguiendo los planos originales. Notable tarea de reconocer el valor de lo antiguo y preservar para el futuro la grandeza de su glorioso pasado. Esta localidad ganó notoriedad por haberse realizado aquí los juicios contra “lesa humanidad” en contra de los jerarcas nazis entre 1945 y 1949, muchos de ellos condenados a muerte. Curiosa resultó la leyenda del destino de Martin Bormann, secretario privado de Hitler, juzgado y condenado a muerte en ausencia. Corrieron historias que vivió en Chile, cerca de La Unión, casándose con chilena. Pero sus restos fueron encontrados en Berlín en 1972, al remover escombros en la calle Invalidenstrasse, confirmando una versión que entregara Arthur Axman, líder de las juventudes hitlerianas, que vio salir malheridos desde un tanque en llamas cañoneado por los rusos a Bormann y a Ludwig Stumpfegger, médico personal del Führer, a quienes creyó muertos, el 2 de mayo de 1945.

La Calle de los Derechos Humanos recuerda estas jornadas de reparación de los horrores de los nazis. En 1993 el artista israelí Dani Karavan confeccionó 27 columnas y tres instalaciones donde aparecen los 30 artículos de los la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 30 idiomas distintos, desde el yiddisch hasta el quechua.

Pero es el genio de Albrecht Dürer o Durero quien inmortalizara a la ciudad desde el Renacimiento, de quien es su más genuino representante en Alemania. Pintor y grabador notable, tiene en su casa natal de Nüremberg un museo digno de visitar. Conocer las antiguas prensas y participar de la impresión de una plancha al estilo de 1500 fue una experiencia inolvidable. El pequeño grabado, obtenido con esos instrumentos, donde se muestra una escena romántica en un jardín, luce en la pared de mi escritorio. Durero en su obra De varietate figurarum expresó “…en verdad el arte reside en la Naturaleza; quien pueda extraerlo de ella, lo posee”, revelando con ello el verdadero espíritu del Renacimiento.

La ópera de Richard Wagner Los Maestros Cantores de Nüremberg ambienta la acción en esta localidad durante el Renacimiento, cuando los gremios de artistas y artesanos se organizaron para preservar sus artes y defender sus prerogativas frente a los no iniciados.

Hermosa ciudad, guardo alegres recuerdos de la visita de 1998.

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Una respuesta a “Nüremberg: el taller de Durero.

  1. Bueno es de tontitos pensar que Bormann después de 20 años que nunca encontraron su cuerpo, hacen una excavación ahí en los mismos lugares que lo buscaron antes y aparece y justito “chachannn”, como magia. Vivió en Sudamérica murió , lo repatriaron , lo enterraron y lo “encontraron” así de simple.

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