Aeropuerto: la película que no han visto nunca en Chiloé.

¿Recuerdan la película de 1970, dirigida por Georges Seaton y que tenía en un tremendo reparto a Burt Lancaster, Dean Martin, Jean Seberg, Jacqueline Bisset, George Kennedy, Dana Wynter, Helen Heyes (ganó Oscar), Van Heflin y Guy Stockwell, entre otras figuras más? Gran película, con momentos de tremenda emoción y dramatismo. Fue una adaptación de la novela de Arthur Hailey, que narra las viscicitudes de un aeropuerto internacional en día de tormenta. Pues bien, los habitantes de Chiloé no han visto todavía esta película, pero quisieran poder verla muy pronto.

Sí señor. Quisieran ver Aeropuerto, pero filmado en el propio, no en uno de set de cartonpiedra con edificios desarmables. Ni con composiciones digitales. Los habitantes de la isla quieren ser los protagonistas de su propia realidad y vivir la experiencia de embarcarse en un avión de verdad, no en débiles avionetas de clubes aéreos, y poder estar a tiempo donde quiera que deseen ir.

Durante un viaje reciente de tipo turístico realizado a la isla, relatado más abajo en el blog, tuve la ocasión de experimentar lo que se siente al vivir en este aislamiento real del chilote. Un recién nacido tuvo un problema severo que no podía ser resuelto en el hospital de Castro y requería ser trasladado urgente a Puerto Montt. Eran la 9 de la noche. Puerto Montt se encontraba a 3 horas o más de distancia por tierra, corriendo como locos. Demasiado tarde para ese pequeño niño. Se necesitaba un avión con urgencia. La llamada fue recogida en Tepual e inmediatamente se elevó un bimotor que llegaría en 25 minutos. Era de noche, la pista de tierra de Castro no tiene iluminación alguna. Miembros del Club Aéreo, vecinos y parientes del bebé se acercaron a la pista con sus camionetas y encendieron los faros al ver acercarse las luces de navegación del avión entrando por el norte. La cancha quedó iluminada en ambos cabezales y hacia el centro para que la nave aterrizara sin contratiempos. La ambulancia estaba a un costado con su preciosa carga, la familia impaciente y ansiosa. El experimentado piloto tocó tierra guiado por las luces de los vehículos. Se realizó con presteza el embarque del niño y el paramédico que lo acompañaría, junto a un familiar. Dio la vuelta sin apagar motores y partió raudo tragado por la noche sureña.

Este relato, que parece extraído de una novela de suspenso y que tuviera lugar en un remoto paraje aislado de un campamento de exploradores en serranías desconocidas, es la realidad cotidiana de Castro, ciudad capital de la Provincia de Chiloé, de un país llamado Chile que se ufana de ser pionero en Latinoamérica en comunicaciones y otro gran montón de tecnologías de avanzada, pero que no es capaz de proporcionar a todos sus habitantes las conectividad y seguridad necesarias para vivir sin contratiempos graves. Y es el caso de Chiloé. No hay aeropuerto. Y vaya si se necesita. Más que el problemático puente sobre el Chacao, que ya comentáramos, se requiere de un aeropuerto donde puedan llegar aviones comerciales que conecten con el resto del país y el extranjero.

Muchas ventajas traería aparejado este logro. Primero, reducir los tiempos de entrada y salida de la isla, con o sin escala en Puerto Montt. Claro que eso parece disgustar a los portomontinos, ya que muchas inversiones se derivarían hacia la isla. El ejemplo concreto ha ocurrido con las salmoneras: todas las gerencias están en Puerto Montt, por razones obvias. La isla no tiene la conectividad necesaria para ejecutivos extranjeros. Y los beneficios de eso han quedado en el puerto, no en Chiloé. Otro ejemplo, los operadores de turismo: son precarios en la isla, todo viene amarrado desde tierra firme. Y así vamos contando situaciones.

Chiloé es un recurso turístico incalculable, por muchas razones, tanto paisajísticas como costumbristas y culturales. Se le ha sacado muy poco provecho. Ya los argumentos de preservación de la condición de insularidad para preservar esa manera de ser chilote, la cultura y costumbres, no es válida frente a las necesidades crecientes de una comunidad que quiere vivir en el siglo XXI y gozar de los beneficios de la modernidad, la seguridad y el progreso. Ser también conductores responsables de su propio destino como pueblo, con autonomía, no con simple resignación.

Todos los chilenos son importantes. Y más los que hacen patria lejos de la farándula santiaguina y el festinamiento político que dirige al país entre cuatro paredes.

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Una respuesta a “Aeropuerto: la película que no han visto nunca en Chiloé.

  1. ¡Ya la vieron! El nuevo aeropuerto de Dalcahue lo confirma. No sé si este blog ha servido para algo, pero cuando fue escrito no existía y ahora es una realidad. El primer avión LAN aterrizó en la isla y pronto lo harán otras líneas aéreas. Al fin.

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