Farándula y política: dudosa compatiblidad.

Prendo el televisor y me encuentro con tres alcaldes que van a la reelección, por supuesto, compitiendo no por unos votos más o menos, o en medio de una polémica sobre administración comunal. No, claro que no. Estaban en un concurso farandulesco animado por una conocida y rubia belleza criolla junto al cantante Lucho Jara. Puede parecer entretenido, pero fuera de lugar. Los alcaldes no son para eso.

Cambio entonces el canal, y para mi sorpresa, me encuentro a varios parlamentarios jugando una especie de pichanga futbolera a las puertas del Congreso Nacional. Estaban filmando un spot publicitario, no para sus campañas o para promover una cruzada en pro del deporte, no señor, nada de eso. Era para otro programa farandulero destinado a entretener a la teleaudiencia. Una especie de pitutito extra que aparece necesario para compensar las alzas de la bencina.

Indignado, vuelvo a cambiar el canal. Me entusiasma un programa cultural conducido por Don Francisco. Pero ¡oh, sorpresa! Ahí estaban nuevamente otros personeros de la administración superior del Estado concursando.

¡Vaya!, me dije, tendré que ir a ver a los payasos, actores y cantantes a las Municipalidades. O al Parlamento. Y parece que así no más va a ser. Se están trastocando los papeles, con más frecuencia los artistas van de candidatos y los políticos a animar programas de TV. Esto se está poniendo menos serio día a día. O está siendo cada vez más serio, depende cómo se mire. El resultado es que nos vamos confundiendo cada día más en estas materias y pronto no sabremos distinguir a los que administran los destinos de la Patria de los que animan los programas de la farándula. O quizás todo se está transformando en una farándula, con actores y políticos entremezclados, cada uno y todos intercambiando los roles y jugando a ser uno u otro.

Puede que sea más auténtico al final. Ya hay claras manifestaciones en varios ámbitos que parece que estuviéramos sumergiéndonos en el interior de una película de equívocos, como aquéllas con las cuales nos regalara el genial Mel Brooks. Nada de destacarse por una prolija y esforzada labor de administración y liderazgo, por el sacrificio en favor del pueblo, por responder a las espectativas de los electores ¡Para qué! Basta con entretenerlos, eso es lo que ellos quieren, nos parecen estar diciendo. Una cara bonita, un tipo simpático y lúdico, alguien que quiera hacer el ridículo en público por nosotros, un famoso que muerda el polvo, que demuestre su ignorancia (¡por favor, confundir el Adriático con el Báltico después de haber sido “exiliado” en Europa!), en fin, mucho más circo que pan.

En eso estamos, camino derecho a ser una auténtica república bananera. O en nuestro caso, cazuelera. Da lo mismo.

Anuncios

2 Respuestas a “Farándula y política: dudosa compatiblidad.

  1. programa “cultural” animado por Don Francisco??? eso será posible??

  2. Revolucionarios con las ideas,pero sumamente tradicionales en el modo de vivir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s