La Música del agua.

El Rey Jorge I de Inglaterra quiso hacer un paseo fluvial por el río Támesis una soleada tarde de verano de 1717, remontando el río desde Whitehall hasta Chelsea, hoy barrios de Londres, acompañado de su corte. Gran número de barcas acompañaban a la embarcación real, enjaezada con pendones y banderas. En medio de la colorida concurrencia naviera había una barcaza con 50 músicos dirigidos personalmente por Georg Frederich Haendel. Tocaban para el rey unas melodías compuestas especialmente para esa ocasión por el genio musical, 20 piezas orquestadas en suite, que él llamó “música del agua” (Water music). Pero este comentario se refiere a otra Música y a otras aguas, no precisamente musicales…

Esta Música ha resultado, más bien, desafinada. Y las aguas, bañaron a una Ministro de Estado que estaba en misión oficial. Sí, se trata del caso de María Música Sepúlveda Cavieres, una adolescente impetuosa que arrojó al rostro de la Ministro de Educación Sra. Mónica Jiménez, el contenido de una jarra con agua, dejándole “la carita empapada” como en la canción de Amaya Montero en la Oreja de van Gogh. Este hecho ha levantado polémica nacional, tanto por la ofensa pública a una Ministro de Estado, hecho por sí mismo censurable y punible, como por el arrojo de una menor de edad que se atrevió a agraviar a una autoridad superior del Gobierno, sin la menor inhibición.

Tiempos dificiles son los que vivimos, sin duda. Actos como estos son el preludio de situaciones más generalizadas que nos pueden acercar peligrosamente hacia otras manifestaciones de anarquía que irremediablemente desembocan en una pérdida lamentable de la convivencia democrática. No soy alarmista. Es un razonamiento lógico después de ver hechos como el que nos ha mostrado Música ¿Representa ella a su generación? ¿Esta pérdida del respeto por la autoridad legítima, es un signo presente en el espíritu de los adolescentes de hoy? ¿Responde a una frustración generacional? ¿O sólo es un arrebato irracional de una niñita impulsiva en búsqueda de identidad o notoriedad?¿O una razón sin razón más, como tantas a las que estamos acostumbrados a ver cuando se juntan jóvenes a destruir propiedad pública y privada?

Le corresponderá a los sociólogos y psicólogos contestar a estas preguntas. Yo me quedo con la sorpresa y el impacto emocional de ver a una mocosita que recién despierta a la vida, que apenas acaba de empezar a conocerse a sí misma, que está en esa edad casi mágica del comienzo del descubrimiento del propio ser y del mundo que la rodea, que probablemente hace pocos meses ha tomado plena conciencia de su condición de mujer, pero que ya es capaz de atentar sin razón contra la autoridad formal, con agresión, con una brutalidad impropia a su inocencia natural.

Música, has desafinado en medio de tu bella melodía. Has tocado notas disonantes en esa creación maravillosa que es la adolescencia, ese camino de paso, lamentablemente tan rápido, pero inolvidable, entre la niñez y la adultez. Que debiera estar adornado por las más felices fantasías y propósitos de realización personal. No por tristes eventos, no por dudosas excepciones a las normas, no por hechos que más tarde se lamentarán sin remedio.

Quedarás tristemente marcada como la que agredió a una ministro, fama negativa que no debiste nunca acercar a tu ruta. No te engañes por aquellos que te aplauden, quizás ellos ven en tu mano un acto que ellos mismos no se atreverían a realizar, pro que desearían hacer. Busca consejo, pide perdón, recapacita. Serás más grande al reconocer tus errores. No es pecado caer si uno tiene la capacidad de levantarse y seguir. Lo lamentable sería continuar en el suelo.

Aprovecha tu momento. Un mal paso inicial puede convertirse en el principio de una carrera diferente, exitosa, notable. Afina tus instrumentos del alma, arma tu partitura y conviértete en una sinfonía plena de armonías gratas al oido, que pueda ser escuchada por todos durante mucho tiempo. Como la Water Music de Haendel. Que tu música se convierta en una Música con quien sea grato compartir la vida.

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2 Respuestas a “La Música del agua.

  1. Muchos conflictos se originan en necesidades insatisfechas,huir de los problemas,aparentar que no existen, no hablar de ellos es cobardía;el caso de esta niñita ,fue desastroso..mas aún por el apoyo que tuvo de personas adultas..con criterio formado ,esto tiene que tener un castigo ejemplar,y debe ser pronto,la demora aumenta el resentimiento y complica las cosas.esta mocosa debe saber ..lo que hizo…perfectamente,a conciencia..olvidandose,que su madre también es una MUJER,en esta ocación..la manera que se trato el conflicto ,produjo un daño mayor que el problema original.el que cometa un error que lo asuma..asi de simple.y tiene que hacerse responsable de el.yo como MADRE me indignó su comportamiento.

  2. CON LA MUSICA A OTRA PARTE. Tal como se esperaba, las reacciones ante la suspensión del colegio de esta niñita, por el desacato a un ministro de Estado, se han politizado otra vez sin visualizar que se ha dañado la imagen de la autoridad. De la misma Presidenta han salido palabras equívocas. Lamentable. Una carta a El Mercurio de hoy domingo 3 de agosto es muy atinada al sugerir que el no respeto aceptado de la norma equivale a su extinción. Esa es la figura que hay que salvaguardar. Si no, caemos poco a poco en el caos y anarquía. Que es hacia donde parece que vamos…

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