El Almendral: la colonia vive.

El valle del Aconcagua está lleno de rincones admirables. Acá se respira un aire colonial preservado por siglos de cultivo de viñas y frutales. Conventos de antiguos frailes franciscanos que fueron enviados ya por Valdivia a evangelizar estas encomiendas, Curimón fue el segundo emplazamiento religioso después de San Francisco en Santiago. Llegamos una soleada mañana a El Almendral, cerca de San Felipe, y encontramos algo que nos reconfortó ese domingo.

La iglesia del antiguo convento franciscano es impresionante (Monumento Nacional). Hermosa nave que me recordó algunas de las iglesias que conocí en Italia. Amplia, luminosa, con decoración restaurada y colorida, de muy buen gusto, finas terminaciones, un altar imponente con un sagrario en columnata remarada en cúpula, un coro en maderas talladas de gran trabajo en tallados. La torre, de 3o metros de altura, tiene armónicas proporciones y es obra de un arquitecto italiano. El claustro hoy alberga un centro cultural y artesanal de gran factura, con talleres de diversas manualidades, pequeño museo arqueológico, cafetería y exposiciones permanentes. Nos tocó en suerte una de fotos antiguas muy llamativa con extensa galería del recuerdo con más de 1.500 fotografías.

En esta iglesia, hoy parroquia de San Antonio de Padua, se venera a San Expedito los días 19 de cada mes. Este santo ha logrado gran devoción popular y regresamos allí este 19 de mayo, a modo de peregrinación personal, para asistir a su misa recordatoria y participar del culto. Muy emotivas manifestaciones de fe junto a este santo que suele cumplir a las demandas. En forma muy expedita, por demás, haciendo honor a a su nombre.

San Expedito es contemporáneo de Santa Filomena y San Jorge, era el comandante de una legión de soldados romanos y vivió a principios del siglo IV bajo el imperio de Diocleciano, emperador que años más tarde lo mandaría a matar. A pesar de defender al Imperio Romano de los Bárbaros Asiáticos, se convirtió al cristianismo. El 19 de abril de 303 DC, por orden del Emperador Diocleciano, fue sacrificado en Melitene, sede de una de las Provincias Romanas en Armenia, junto con sus compañeros Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo.

El poblado de El Almendral tiene también otros atractivos que hacen de este rincón aconcagüino un retablo colonial vivo y atrayente. Da gusto encontrar en nuestro país lugares así. Cuando la preocupación es manifiesta y hay intención de preservar antiguos valores y mostrarlos revitalizados, se proyecta el potencial turístico global de la zona. La pintoresca feria de artesanos que presentan a los visitantes los productos de sus trabajos, artesanías originales en papel, licores, chocolates, dulces caseros, mermeladas, cremas medicinales, infusiones de hierbas, albumes de fotos antiguas, en fin, hay para todos los gustos, aporta una delicada oportunidad de llevar un recuerdo, pensar en alguien querido y adquirir un regalo simple, pero muy significativo, de manos industriosas de esta tierra.

Muchas más sorpresas nos depara el valle de Aconcagua. Las iremos descubriendo poco a poco.

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Una respuesta a “El Almendral: la colonia vive.

  1. mi san expedito de las causas urgentes…gracias x tdos los favores recibidos te doy las gracias d tdo corazon….

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