Avignon.

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En la magnífica Gare de Lyon, dominada por su elevada torre de reloj con agujas que abarcan los 3 metros de largo, tomamos el TGV hacia Aviñón. Son 650 kilómetros de vía que este tren rápido hace en 4 horas. Los primeros y rectos 400 kilómetros, distancia hasta Lyon, demoramos 2 horas, y luego, a través de un recorrido algo más sinuoso, siguiendo el curso del impresionante y romántico Ródano, llegamos a destino en dos horas más. El viaje es equivalente en Chile a ir de Santiago a Temuco. En poco más de 4 horas este tren estaría en esta ciudad, es decir, podría ir y volver en el día a la capital de la Araucanía. Lo que para nosotros parece un sueño imposible, para los franceses es una realidad desde hace muchos años.

La ciudad de Aviñón está enclavada en la hermosa Provence francesa, región de belleza incomparable con sus campos de lavanda y pequeños villorrios encaramados en colinas. Zona, además, estratégicamente situada para poder visitar con calma las hermosas ruinas romanas de Nîmes y Arles, cosa que nosotros hicimos y que queda para otro comentario.

Las murallas de la ciudad de Aviñón, en muy buen estado de conservación, fueron construidas por los papas poco después que trasladaran su residencia a Francia en 1309. El palacio papal, Palais des Papes, es un enorme edificio gótico con muros de 5 m de ancho, que fue construido entre 1335 y 1364. Después de regresar a Roma la corte papal, fue utilizado como barracas y actualmente es un rico y muy visitado museo. En 1348 el pont-avignon.jpgpapa Clemente VI  compró la ciudad a la reina Juana I de Sicilia, de la Casa de Anjou, y permaneció como propiedad papal hasta 1791 cuando fue incorporada al resto de Francia durante la Revolución Francesa. Los papas permanecieron en la ciudad durante 68 años, conociéndose este periodo como “cautiverio del Papado”, terminado el cual comenzó el Gran Cisma de Occidente que llevó la confusión al trono de Pedro en la sucesión papal, llegando a coexistir hasta 4 papas en un momento determinado. Los papas que residieron en Aviñón fueron: Clemente V, Juan XXII, Benedicto XII, Clemente VI, Inocencio VI, Urbano V, Gregorio XI. Los antipapas Clemente VII y Benedicto XIII continuaron residiendo aquplace-horloge.jpgí aún después de que los papas regresaran a Roma en 1377. Clemente VII permaneció en Aviñón durante todo su pontificado 1378-1394, mientras que Benedicto XIII vivió en Aviñón hasta que huyó hacia Peñíscola, donde lo encontramos nuevamente en el comentario sobre esta ciudadela de la Costa del Azahar en España.

Aviñón es una ciudad tranquila, muy peatonal, recuerdo con agrado las tertulias al atardecer en la Plâce de l’Horloge, el viejo puente del siglo XII sobre el Ródano, en ruinas, que inspiró a viejas canciones infantiles, la magnificencia del Palacio de los Papas y el tour por sus murallas. Sin lugar a dudas una localidad cargada de historia, especialmente la relacionada con la Iglesia Católica.

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Una respuesta a “Avignon.

  1. Precioso reportaje de Avignon, ciudad que conocí hace tiempo y para la que no pasan los siglos.
    Saludos

    http://trapatroles.wordpress.com/

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