La Roja de bronce: esperanzas de un futuro mejor.

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La selección chilena de fútbol en la categoría sub-20, también conocida como “La Rojita”, obtuvo el tercer lugar en el Campeonato Mundial de la categoría celebrado en Canadá. No es frecuente que equipos chilenos asciendan a estos podios y los muchachos de José lo lograron. Y querían más. Y tenían más. Lo decía la prensa especializada. Los mismos argentinos hablaron de “final anticipada” cuando se enfrentaron ambas selecciones.

Pero no fue posible. Y se notó la poderosa y oculta mano de la FIFA. No es lo mismo una final mundial con Argentina, Brasil, Inglaterra, Alemania, Italia o Chile, Austria, países africanos o de Oceanía. No vende lo mismo. En este mundo manejado por los negocios siempre primará el deseo de hacer una mejor caja. No me refiero a la asistencia a los estadios, esas localidades están ya vendidas con mucha anticipación. Y habrá lleno completo fuera cual fuere la pareja de países finalistas. Pero el problema está en los derechos de TV y la publicidad. Ahí están los millones de dólares. Por eso no tengo dudas que hubo instrucciones de la FIFA a los árbitros del partido con Argentina. Algo así como “no dejen pasar ninguna lesera de los jugadores chilenos, cobren penales a favor de Chile sólo cuando sean irremediables, favorezcan los tiros libres para Argentina cerca de las áreas, manejen las tarjetas amarillas para provocar desequilibrios”.

Y así se vio. Aceptemos que los chilenos hicieron muchas leseras. Se dejaron llevar por la adrenalina y el fragor de una batalla que parecía ser la más importante para todos, por historia, por rivalidad tradicional, por la trascendencia del resultado. Medel se tuvo que ir por tirar un pelotazo al rival, claro que antes el trasandino le había tirado una patada y después se tomó dramáticamente la cara. En otra circunstancia se habrían tenido que ir ambos. Pero no ahora, se trataba de Argentina y de una futura final de campeonato. Currimilla se fue por tocar el brazo del árbitro, recordemos que son intocables, al increparlo por un penal claro que no fue cobrado a Vidal. Fue claro, pero no irremediable. En fin, es posible manejar estos partidos, dentro de las facultades de los jueces. Omnipotentes. Ante faltas iguales, predominaron las tarjetas amarillas para los chilenos. Y los albicelestes tenían más oficio teatral. Junto a la medalla de oro y la copa les habría entregado también un Oscar.

la-roja.jpgDa gusto ver a un equipo de fútbol chileno luchando de igual a igual con rivales tan encopetados. Eso demuestra que no somos tan malos para la pelota, sino que el problema está en las alturas, en la azotea. Lo demuestra la experiencia de Bonvallet en el Deportivo Temuco. Con los mismos jugadores que perdieron 10 partidos seguidos, en la segunda rueda obtuvo 16 puntos, lo mismo que obtuvo el puntero Osorno en ese mismo lapso. Es decir, transformó en competitivo a un grupo humano derrotado. No cambiaron sus características físicas ni futbolísticas, sólo la ambición y la motivación, capaces de hacerlos diferentes. Lo mismo en todas las cosas. Muchas veces nos infravaloramos y no sabemos sacar lo mejor de nosotros mismos.

Ojalá estos muchachos sigan responsablemente sus carreras profesionales en el fútbol y no se dejen encantar por los cantos de sirena de la parafernalia farandulera que ya hipnotizó y destruyó a varios muy bien dotados. Este equipo, con algunos refuerzos tipo Suazo, debiera ser el que nos lleve a la clasificación para el próximo Mundial.

Claro que hay que pulir algunas personalidades, como la de Mathias Vidangossy, un virtuoso del balón y las fintas, como fue David Pizarro en sus comienzos, siempre un caracol de más. Cuando se acordaba que había otros 10 más en la cancha, fue imparable. Además, exhiben un fútbol bonito, espectáculo vistoso, entretenido. Da gusto presenciar un partido así, quizás es por eso que el público apreció lo efectuado por estos jugadores y se volcó en forma masiva a las calles a recibirlos a su llegada. Hay que imponer un nuevo estilo en el patrón del fútbol chileno y esta nueva camada de jugadores, con Alexis Sánchez, Vidal, Isla, Martínez, Vidangossy, Currimilla, Medel, de gran dominio de balón y la mente puesta en el arco rival, pueden hacer cambiar las cosas. Mucho mérito le asiste al cuerpo técnico, José Sulantay y Rodolfo Dubó, quienes escogieron y formaron a este plantel ¿Por qué no darles una responsabilidad mayor? El movimiento se demuestra andando, decían los antiguos filósofos griegos que combatían a los sofistas, y ellos ya caminaros muchos andares.

Seguro que pueden ir aún más lejos…y todo Chile con ellos.

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