Bajar de peso: una inversión en salud y calidad de vida.

mona-lisa.jpg

 

Obesidad: la epidemia del siglo XXI. Y Chile no va a la zaga de este fenómeno mundial, más bien a la cabeza de América Latina. Cada día que pasa hay más obesos y gente con sobrepeso. Ya vamos adquiriendo las características epidemiológicas de un país desarrollado. Y no estamos haciendo mucho en prevención de sus tristes consecuencias poniendo en práctica políticas racionales del fomento de una alimentación saludable.

La Encuesta Nacional de Salud del año 2003 demostró que un 22 % de la población era obesa y el 38 % tenía sobrepeso. Además, un 1,3 % tenía ya obesidad mórbida, lo que en total sumaba el 61,3 %. ¡Dos de tres chilenos estaban en un rango de riesgo de enfermar por exceso de kilos! La obesidad mórbida se presentaba en mayor proporción en las mujeres que en los hombres; de hecho, el 75% de las cirugías bariátricas (para bajar de peso) se realizan en mujeres. Se ha comprobado que alrededor del 35 % de los niños de primero básico en nuestro país son obesos o tienen algún grado de sobrepeso. Esto es particularmente preocupante, ya que los expone a desarrollar precozmente diabetes e hipertensión, aparte del daño psicológico que su condición física les genera: sobrenombres, mala capacidad deportiva, rechazo y aislamiento, lo cual lleva a más obesidad por actitudes de compensación y satisfacción a través de la comida, casi siempre golosinas o de tipo “chatarra” con elevado contenido de grasas.

Variadas circunstancias contribuyen a este cambio epidemiológico dramático en nuestra población. El primero de ellos es la grasa de la dieta. Hay evidencias que ha aumentado progresivamente su consumo en la dieta chilena. El 2000 representaba el 27 % de las calorías diarias y con tendencias alcistas, estimando que pronto llegaría al 30 %. El segundo aspecto dice relación con el sedentarismo. El 73 % de la población adulta no hace ningún tipo de actividad física ,18 % lo hace los fines de semana y sólo un 9 % lo realiza sistemáticamente. Las horas frente al televisor han aumentado hasta 2-3 horas/día, con 4-5 horas /día los fines de semana. Los niños han cambiado sus juegos activos cada día más por las “play-stations” y la pantalla del computador, junto a palomitas de maíz, chocolates o bebidas que acompañan estas sesiones, aportando una cantidad desmedida de calorías a estas horas de inactividad física.

Las bondades de la dieta mediterránea son de todos conocidas. Y la chilena se aleja enormemente de esa estructura saludable. Chile es uno de los países de más bajo consumo de pescado en el mundo; no más de 7 kg por habitante al año en los últimos 30 años, frente a los 75 kg que cada chileno consume al año en otras carnes (bovinos, cerdos, aves). En Perú es de 22 kg, en España más de 30 y en Japón más de 50.El pescado tiene propiedades beneficiosas para bajar el colesterol y es rico en ácidos grasos esenciales (Omega 3). Lo mismo ocurre con las verduras y frutas: el promedio de consumo diario en Chile es de 166 gr por habitante, mientras que la OMS recomienda consumir al menos 400 gr de vegetales al día.

En nuestro país hemos empezado a introducir alimentos “modernos” envasados o congelados. Hay escaso tiempo para cocinar comidas caseras. Y hemos caído poco a poco en la cultura de la llamada “comida chatarra”, acompañada de grandes cantidades de bebidas gaseosas ricas en azúcar. Antes el consumo de legumbres era diario, hoy apenas una vez a la semana y eso. Antes los bebés y niños consumían frutas frescas, compotas o jugos; hoy yogures, flanes, colados envasados y otros de alto contenido calórico.

El pediatra Carlos Castillo, del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), menciona la pérdida de hábitos clave para poder contrarrestar la ingesta de alimentos procesados e hipercalóricos, promotores de la obesidad infantil y juvenil: “No sólo estamos dejando de escoger lo que comemos, además se está perdiendo la costumbre de enseñar a cocinar a los niños, una de las únicas herramientas para promover formas naturales de alimentación. Lo mismo ocurre con la pérdida de horarios de alimentación familiar, como el almuerzo y la cena, elementos cruciales en la transmisión de hábitos alimentarios”.

FONASA reconoce que gasta 200 millones de dólares en prestaciones de tratamientos para diabetes, infartos e hipertensión. Por ello, se estima que entre un 5 % y un 7 % del gasto de atenciones en salud es derivado de la obesidad. Tampoco resulta un misterio que la obesidad está asociada a graves complicaciones que derivan en problemas que afectan peligrosamente la salud y la calidad de vida de las personas:

Enfermedad coronaria e infarto cardíaco. La obesidad incrementa el riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, falla cardiaca y muerte por infarto de miocardio.

Hipertensión arterial. Las personas que presentan un sobrepeso del 20 % o superior desarrollan hipertensión arterial con una frecuencia 10 veces mayor. Bajar 10 kilos de peso baja la presión arterial en 10 mm de mercurio sin tomar medicamento alguno.

Hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia (dislipidemia). La obesidad conlleva al aumento de los niveles de colesterol y otras grasas en la sangre, aumentando peligrosamente el riesgo de alteraciones coronarias e infartos de corazón.

Hígado graso. El sobrepeso recarga el trabajo del hígado, que transforma las calorías extras en grasa que envía a la sangre para depositarse en la periferia. A su vez, transforma las grasas en azúcares para obtener energía cuando hace falta (adelgazando). Un hígado lleno de grasa es una condición precursora de cirrosis, por lo cual no debe dejarse esta condición abandonada sin buscar asesoría médica competente.

Diabetes. La obesidad se relaciona mucho con la diabetes tipo II o diabetes no insulinodependiente. La intolerancia a la glucosa es proporcional a los años del paciente, duración de la obesidad e incremento de peso. Por ejemplo en personas que presentan un incremento de peso del 45 % o superior, el riesgo de diabetes se multiplica por 30.

Cálculos biliares o piedras de la vesícula biliar. Más de 1/3 de mujeres de 45 años que presentan un sobrepeso del 100 % padecen piedras en la vesícula biliar. La infiltración de colesterol en las paredes de la vesícula y la saturación de la bilis son precursores de los cálculos de la vesícula (Ver “Cálculos de la vesícula biliar y AUGE” en www.cicalmo.wordpress.com)

Insuficiencia respiratoria y problemas pulmonares. La obesidad puede conducir a problemas respiratorios; trastornos bronquiales, apnea o trastorno respiratorio del sueño, embolismos pulmonares que pueden evolucionar a hipertensión pulmonar, hipertrofia ventricular y fallo cardiaco.

Alteraciones de la menstruación. Puede ocurrir que las personas obesas sufran de alteraciones de la menstruación e infertilidad.

Cáncer de útero. Los elevados niveles de estrógenos que presentan estas personas parecen ser los responsables de hiperplasia y cáncer de matriz que padecen.

Alteraciones dérmicas e infecciones fúngicas de la piel. Los pliegues de la piel favorecen las infecciones y la colonización por hongos y/o parásitos.

Problemas óseos y articulares. El sobrepeso que soporta el esqueleto produce problemas articulares y de columna, favorece la aparición precoz de la osteoporosis y artrosis de tobillos, rodillas y caderas.

Problemas psicosociales. Los obesos y personas con sobrepeso están sometidas a un gran estrés que puede desembocar en trastornos depresivos. Su pérdida de autoestima por alteración de la imagen corporal, sensaciones de rechazo y aislamiento, graves problemas en el momento de escoger vestimentas, nunca a la moda, a veces objeto de burlescas comparaciones, bromas y alusiones peyorativas, los llevan a gastar mucho dinero en tratamientos inefectivos y dietas, medicamentos de dudosa eficacia y ejercicios mal planificados. Su frustración muchas veces los lleva a lograr compensaciones satisfactorias a través de más comida y realimentar el círculo vicioso de la obesidad.

Bajemos de peso. Luchemos por una alimentación sana y equilibrada. Esforcémonos por caminar algo más cada día. Aprendamos un poco más sobre las calorías y la dieta (Ver “Las sabrosas calorías dieciocheras” en www.cicalmo.wordpress.com) Esta invitación aportará indudables beneficios a nuestra salud y prevendrá eficazmente la aparición de complicaciones desagradables, muchas de ellas irreversibles.

¿Desea realmente bajar de peso? Conozco un tratamiento efectivo y saludable donde no se pasa hambre y se recupara la alegría de vivir. Llamar al fono 09-4431321

————————-

Imagen: Mona Lisa, Fernando Botero 1977.

Anuncios

Una respuesta a “Bajar de peso: una inversión en salud y calidad de vida.

  1. Felicito su posts, sobre la obesidád,y sus consecuencias , admiro que un profesionál,quiera ayudar guiando a personas con este problema ,leí en notas del autor ,que es ustéd médico especialista ,no es mi caso el de la obesidád ,pero sí el de algunas amigas ,espero contactárme con usted a la brevedád posible.(mi correo es bellajosef@hotmail.com)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s