El barbero de Sevilla.

 

barbero.jpg

Este año en el Teatro Municipal de Temuco se presentará la ópera bufa El Barbero de Sevilla. Vale la pena hacer algunos comentarios sobre la obra misma y la vida de Gioacchino Rossini, ya que representa uno de los hitos musicales de todos los tiempos. Esta ópera cómica se estrenó el 20 de febrero de 1816, en el teatro Torre Argentina de Roma, bajo la dirección del propio compositor y el papel de Almaviva fué cantado por el famoso tenor sevillano Manuel García.

La ópera fue titulada inicialmente como “Almaviva, ossia l’Inutile Precauzione” (Almaviva, o la Inútil Precaución), para evitar la coincidencia con la ópera “Il Barbiere di Siviglia” (San Petersburgo, 1782) del compositor italiano Giovanni Paisiello (1741 – 1815).
El libreto, de Cesare Sterbini Romano, se basa en la obra teatral “Le Barbier de Séville” (1775) del comediógrafo francés Pierre Augustin Caron de Beaumarchais (1732 – 1799). Es una obra bufa en dos actos, de 105 y 60 minutos de duración respectivamente.

Cuando Beaumarchais eligió a Sevilla como escenario de su comedia no lo hizo por simple capricho. Había razones profundas, por historia y tradición literarias. Sevilla era la primera ciudad de España desde el descubrimiento de América. Conoció entonces el esplendor, en cantidad de habitantes, en su economía y las artes. Sevilla era la Babilonia de España y fue ampliamente cantada por poetas, dramaturgos y novelistas que fueron moldeando una imagen de la ciudad cuya fama traspasaría las fronteras. Aquella Sevilla produjo al mítico Don Juan y en aquella ciudad había residido en diversas ocasiones y por largos años Cervantes, que trasladó a su creación literaria aspectos del vivir sevillano. En una de sus “Novelas ejemplares” narró una historia, la de “El celoso extremeño”, que es un claro precedente de “El Barbero”. Cuenta allí Cervantes cómo un viejo indiano, Felipe Carrizales, guardaba celosamente a su joven esposa, Leonora, en su cerrada casa de Sevilla, hasta que finalmente aquella inexpugnable prisión fue asaltada por el joven enamorado Loaysa. Todas las precauciones del viejo celoso fueron inútiles ante la irrupción del amor. Carrizales guarda un estrecho parentesco con Don Bártolo, al igual que Loaysa con Almaviva y Leonora con Rosina. Es la lucha entre dos mundos enfrentados: el de los viejos y el de los jóvenes, el de la represión y el de las ansias de libertad, el de la muerte y el de la vida. Aunque los finales de estas dos historias sean diferentes, el paralelismo es evidente.

La Sevilla del siglo XVIII había cambiado tanto externa como internamente respecto a la del Siglo de Oro. Ya no era una ciudad tan esplendorosa como entonces ni tan llena de contrastes, sino una apagada capital de provincias que en gran parte vivía de sus sueños del pasado. Por eso Beaumarchais no encontró mejor referente que Sevilla para plasmar una problemática, como era la de los matrimonios a la fuerza, que a su juicio debía pertenecer ya al pasado, pero que se perpetuaba, sin embargo, como una pesada rémora en el presente. La adaptación como libreto por parte de Sterbini potenció esos aspectos y la genial música de Rossini obró el milagro de la inmortalidad.

Fígaro es el lazo de unión entre la vida que se desborda por todas las esquinas y los interiores enrejados en los que luchan sordamente los que oprimen con los que aspiran a su libertad. En una sociedad como la sevillana del siglo XVIII con rígidos estamentos la figura de un barbero-alcahuete era necesaria para posibilitar la interrelación. Fígaro resulta, pues, verosímil en la ciudad que lo ha hecho universal: Sevilla. Su credibilidad aumenta cuando lo vemos en relación con los otros personajes que habitan la ciudad, ya que en la obra es el único que tiene acceso a mundos tan diversos. Sin él Almaviva no hubiera podido conseguir a Rosina, o como él mismo afirmaba consciente de su poder y buen oficio: “Sin Fígaro no se casa una muchacha en Sevilla”.

ARGUMENTO:

Primer Acto

Una plaza en Sevilla, al amanecer. El conde de Almaviva ha preparado una serenata para la Bella Rosina, pupila del doctor Bartolo. Los músicos ocupan sus puestos en silencio y el Conde canta al pie de la ventana. Como Rosina no aparece, paga a los músicos y se queda aguardando, pero se esconde al oír que alguien se acerca. Es Fígaro, el barbero de Sevilla, quien hace gala de su profesión, que le abre todas las puertas de la ciudad y le permite participar en todas las intrigas amorosas. Cuando llega reconoce al Conde, pero éste le pide que no revele su nombre, ya que ha seguido en secreto a Rosina hasta allí.

Fígaro sabe todo de ella : es la pupila del doctor Bartolo y el viejo quiere casarse con ella. El Conde, que no quiere que Rosina le pudiera aceptar a él sólo por su riqueza y sus títulos, pretende hacerse pasar por un pobre estudiante, Lindoro. Cuando ella se dispone a responder, la ventana se cierra de golpe. Como el Conde le ha prometido una recompensa, Fígaro inventa un plan. El Conde deberá entrar en casa de Bartolo vestido de soldado, pidiendo alojamiento. Si además finge estar ebrio, el tutor no tendrá sospecha alguna. Los dos deciden poner en marcha su plan.

Cuadro Segundo

En el interior de casa de Bartolo. Rosina, sola, acaba de terminar de escribir una carta a Lindoro. Aparece Fígaro, pero antes de que los dos puedan hablar, entra Bartolo. Don Basilio, maestro de música y amigo de Bartolo, trae la noticia de la llegada a Sevilla del Conde de Almaviva, enamorado en secreto de Rosina, y propone difamar al Conde por medio de rumores infundados (aria de “la calumnia”). Bartolo prefiere casarse ese mismo día con Rosina y los dos salen para redactar el contrato matrimonial. Figaro, que ha escuchado la conversación, advierte a Rosina. Al mismo tiempo que ella asegura al barbero que será capaz de enfrentarse a esa situación, Rosina manifiesta algunas dudas sobre las intenciones del joven que ha visto en compañía de Fígaro. Éste le responde que se trata de un pariente pobre que no tiene otro defecto que estar locamente enamorado de Rosina. Cuando Fígaro sugiere a la joven que escriba a Lindoro, ella le sorprende con su carta ya redactada.

Fígaro se dispone a llevársela a su destinatario. El desconfiado Bartolo acusa a Rosina de haber escrito a su amado: sus dedos están manchados de tinta, falta una cuartilla y ha utilizado la pluma. La amenaza con encerrarla en casa. El Conde, disfrazado de soldado ebrio, llama a la puerta. Dice a Bartolo que busca alojamiento. Cuando aparece Rosina, el Conde le revela que él es Lindoro. Bartolo trae una orden que le exime de dar alojamiento a los militares, pero el Conde hace volar el papel. En la confusión entrega una nota a Rosina, que ella hace pasar por una lista de la lavandería, para exasperación de Bartolo. Entran la criada Berta y Don Basilio. Fígaro regresa informándoles de que el ruido se oye en toda la ciudad. En ese momento, los soldados llaman a la puerta. Todos los personajes tratan de explicar la situación, creando un caos aún mayor. El oficial detiene al Conde , pero cuando éste extrae un documento es inmediatamente liberado. Bartolo se queda mudo de estupor, luego explota de cólera, mientras todos expresan su completa confusión ante los acontecimientos del día.

Segundo Acto.

Bartolo teme que el soldado pudiera ser un emisario del Conde de Almaviva. De nuevo llaman a la puerta. Es el Conde, esta vez disfrazado de “Don Alonso”, maestro de música, un alumno de Don Basilio, que ha sido enviado por su maestro, que está enfermo. Para ganarse la confianza de Bartolo, declara que ha robado al Conde una nota escrita por Rosina. Con ella tratará de convencer a Rosina de que el Conde está jugando con sus sentimientos. Engañado, Bartolo sale en busca de su pupila para la lección de canto. Rosina ejecuta el rondó de “la precaución inútil”. Mientras Bartolo se despierta, pues esa “ música moderna” le aburre y canta un ejemplo de la “música de su tiempo”. Fígaro viene a afeitarlo. Bartolo no quiere dejar a “Don Alonso” y a Fígaro a solas con Rosina, y envía al barbero en busca de los útiles para el afeitado. Fígaro aprovecha la ocasión para hacerse con la llave del balcón, luego deja caer los platos y los vasos para llamar la atención de Bartolo. Rosina y Lindoro se declaran nuevamente su amor. Cuando Fígaro comienza a afeitar a Bartolo llega Don Basilio para la lección de canto de Rosina. Pero los jóvenes le ofrecen una bolsa de dinero y fingen que tienen la escarlatina para que se retire. Fígaro sigue afeitando a Bartolo, mientras Lindoro y Rosina continúan con su plan.

Esa misma noche, Lindoro y Fígaro entrarán por el balcón y raptarán a Rosina. Bartolo sorprende al Conde cuando habla disfrazado y estalla nuevamente de cólera. Berta, a solas, comenta la estupidez de los viejos que quieren casarse con jovencitas. Basilio, a quien Bartolo envió un criado para buscarle, confiesa que él no conocía a ningún “Don Alonso” , y que podía tratarse del Conde en persona. El tutor, que no quiere correr riesgos, encarga a Basilio que haga venir inmediatamente al notario, para que la boda pueda celebrarse esa misma noche. Para engañar a Rosina, Bartolo le muestra su carta para Lindoro y le dice que su amado se burla de ella.

Rosina se desespera. Estalla una tormenta. Cuando Fígaro y el Conde entran por el balcón, Rosina acusa a Lindoro de querer venderla al Conde Almaviva. El Conde se arroja a sus pies y revela su verdadera identidad. Los enamorados expresan su alegría, mientras Fígaro les dice que se apresuren a escapar. Cuando se disponen a partir, la escalera ha desaparecido. Basilio entra con el notario. Fígaro aprovecha la ocasión para la boda de Rosina y el Conde. Llega Bartolo con los soldados, pero ya es demasiado tarde. El Conde de Almaviva revela su identidad y anuncia que Rosina es su esposa. A Bartolo no le queda otra opción y bendice el matrimonio. Todos desean a la feliz pareja amor y fidelidad eternos.

Cae el telón.

Una versión notable se puede adquirir en el mercado. Se trata de una realizada en el Teatro Alla Scala de Milán en 1974 con Teresa Berganza como Rosina, Luigi Alva como Almaviva, Enzo Dara como don Bartolo, Paolo Montarsolo como Basilio y Hermann Prey como Figaro. Todo dirigido por Claudio Abbado.

Rossini fue, en su época, distinguido como el más grande compositor de ópera italiana y su influencia fue notoria en Alemania y Francia. Entre su música sacra, el Stabat Mater destaca como obra maestra. Su cuerpo reposa en la iglesia de la Santa Croce, llamada panteón de la Toscana, por las numerosas tumbas de notables que allí se encuentran. Tuve la experiencia de visitarla. Su última obra teatral, Guillermo Tell, fue escrita en Francia, país donde murió en 1868.

Anuncios

4 Respuestas a “El barbero de Sevilla.

  1. Me parecio muy interesante esta obra. Yo la estoy viendo en mi colegio, en un dvd y todavia no la terminamos.

    Muy buena obra

  2. María Elena Carraso.

    La información me fué muy valiosa…muchas Gracias!!!!

  3. Me fué muy valiosa tal información, dado que necesito comentársela a mis alumnos para que luego puedan verla en vivo.Muchas Gracias!!!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s