La corbata.

Este elemento del vestuario masculino actual debe estar entre los más ridículos, absurdos e inútiles. En el mundo occidental es considerado uno de los símbolos de la elegancia y de la distinción en el vestir. Confeccionada en seda y siguiendo diferentes patrones impuestos por los diseñadores italianos para cada época, es imperiosamente catalogada de indispensable. Pero, si lo miramos bien y a conciencia, tenemos que reconocer que no sirve para nada.

La moda y el término se acuñaron en el siglo XVII, más precisamente en 1660 cuando un regimiento mercenario croata desfiló por París siendo rey de los franceses Lis XIV. Este monarca era muy aficionado a las galas en el vestir y a los pañuelos. Los soldados lucían en sus uniformes unos trozos de tela en el cuello que llamaron la atención en la corte francesa y el rey empezó a adoptarlos como parte de su indumentaria. El pañuelito era conocido en Croacia como hravatska y los galos la denominaron croatta en honor a su origen balcánico. De ahí se originaría la cravate actual. Probablemente los soldados croatas repetían el focale usado por los legionarios romanos para abrigarse el cuello, que también fue adoptado por oradores y mujeres en la antigua Roma.

Toda una gigantesca industria gira alrededor de las corbatas. Cortes, colores, texturas, tamaños, se van imponiendo año a año, con pañuelos a juego, camisas y cuellos. Nada detiene este carrusel vertiginoso que nos hace gastar parte del presupuesto para estar a la moda. Y no ser blanco del escarnio, a nuestras espaldas, si vamos siempre con la misma corbata o el modelo está ya pasado de moda.

¿Cuántas corbatas sin ninguna posibilidad de volver al cuello se esconden en las profundidades de nuestros armarios? No sirven ni para regalarlas. Pero, ¿es fácil deshacerse de ellas? No. Si ésta me la regaló el compadre. Y esta otra es la que usé en mi matrimonio. ¡Esa no, gordito, que fue la que te regalé cuando cumpliste 40! Al final, sólo una colección de inservibles varios de difícil detalle, colorido mostrario de añejas nostalgias. Igual que el album fotográfico familiar lleno de polvo y que nunca se revisa. Ocupando espacio que serviría para otras prendas.

¡Anti-corbateros del mundo, unámosnos!

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Una respuesta a “La corbata.

  1. La corbata no es solo un elemento más …si no ,el complemento de elegancia por exelencia,que sería de un terno,sin una hermosa corbata ?con buen gusto..realza el cuerpo, y los varones se ven esbeltos muy atractivos y con una leve sensualidad agraciada.
    Las corbatas en deshuso se pueden reciclar….uniendolas y construir con ellas un cuadro multicolores…creando..ideas..como ejemplo, un tierno chamanto para el dieciocho para nuestro nieto…. hecha a mano, unidos en familia en una tarde fría y lluviosa junto a la chimenea y un buen mate…con muchos recuerdos ,que al final de cuentas …son los únicos amigos verdaderos,que se quedan contigo ,en el ocaso de tu vida. Y?… aun más…un detalle significativo..”.anudar ” =union , cercanía….complemento..del vestír jamás ,absurdo e” INUTIL”TODO LO CONTRARIO .

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