Las agujas de Praga.

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Praga. Ciudad capital de la República Checa. Enclave fascinante de la cultura de dos mundos, el europeo centro-occidental y el eslavo. Poderoso centro económico y cultural en la Edad Media, alguna vez conocida como “el París de oriente” y “la ciudad de las 100 torres”. Hoy sus agujas, puertas, torres y cúpulas se elevan orgullosas hacia un cielo que se colorea en cada atardecer, entregando magníficas vistas a los fotógrafos de todo el mundo.

Llegamos a Praga en el verano europeo de 1998 en un tren desde Bratislava, la capital Eslovaca. Ambos países estuvieron unidos hasta hace unas décadas, hoy independientes. Nada más salir de la estación quedamos impresionados por la magnificencia de sus edificios, señoriales construcciones que hablaban de un pasado poderoso y seguro. Conseguimos un pequeño hotel cerca de la plaza del nuevo ayuntamiento, en la ciudad nueva. Rápidamente nos preparamos para salir hacia donde está la mayor parte de la actividad turística: la ciudad vieja (Staré Mesto) y la plaza (Staromestské Namesti), el Puente Carlos y el Castillo. Al atardecer había música en la plaza, un conjunto de xilofones que era disfrutado por un numeroso corro de turistas, al cual nos agregamos.

El conjunto de edificios que rodea la plaza es monumental. Destaca la torre del viejo Ayuntamiento, símbolo de la ciudad vieja, de 69,5 metros, construida en 1364, y empleada para la detección de incendios, a la cual se sube para fotografiar el entorno y lapraga2.jpg visión romántica de las agujas que se muestran en todo el horizonte. La silueta inconfundible de la iglesia de Nuestra Señora de Tyn, que semeja aquélla figurada en la película de Batman, con sus torres de 70 metros llena el panorama. No es posible quedar indiferente ante el espectáculo que observan nuestros ojos; la visión de Praga desde esta perspectiva es una de las escenografías urbanas más emocionantes que me ha tocado presenciar. La Puerta de la Pólvora y la puerta del Puente Carlos asoman sus hitos en medio de los techos rojos. Esta última, de fines del siglo XIV, es considerada la más bella torre medieval de Europa. Más a lo lejos, las cúpulas de San Nicolás, en la plaza de Malá Strana, y la silueta inconfundible del imponente Castillo-ciudadela con las torres de San Vito dominándolo todo como un vigía secular.

El reloj astronómico, adosado a un costado de la torre del Ayuntamiento, es uno de los puntos más fotografiados. Construido en 1410, presenta la visión medieval del universo con la luna y el sol girando alrededor de la Tierra. Cada hora, entre las 8 y las 20 horas, desfilan puntualmente los 12 apóstoles, precedidos por una campanilla tocada por un esqueleto y sucedida por el canto de un gallo. Complementan la decoración una estatua de un turco y las alegorías de la Avaricia y la Vanidad.

El Castillo es símbolo de más de mil años de historia del estado checo. Es el principal monumento de la ciudad y nace ya a fines del siglo IX. Fue residencia imperial, hoy es la sede del Gobierno. Se sube pasando por la calle Jan Neruda, poeta checo de cuyo nombre tomó el pseudónimo el poeta chileno. La entrada principal se encuentra en la plaza de Hradcany que ha conservado la planta medieval desde que era el centro de esta ciudad. Al frente hay guardias impertérritos que parecen de bronce. Recuerdo a un grupo de muchachas latinas, brasileñas creo, que empezaron a hacer morisquetas y movimientos sexys frente a uno de ellos con el fin de hacerlo moverse. Mostraban la pierna, se daban vueltas, tiraban besos. Nada. Al final, el hombrón de una recia estampa apolínea, guiñó un ojo disimuladamente, con lo cual el grupo se alejó entre risas y más besos al aire. En esta ciudadela se encuentra el templo de San Vito, catedral gótica fundada en 1344 en presencia del rey Juan Luxemburgo y de sus hijos. Las últimas obras sobre esta construcción se terminaron en 1929. Su campanario principal tiene 96,6 metros de altura y el la aguja más elevada de Praga. Sus dos torres del frente tienen 82 metros. La Callejuela del Oro, pequeña vía de residencias minúsculas donde vivieron albañiles, hoy está convertida en sitios de venta de subvenirse y talleres artesanales. Uno de ellos perteneció al padre de Kafka y dicen que aquí pasó el escritor parte de su infancia. Hay mucho que recorrer y vistas inigualables de la ciudad y el río Moldava allá abajo. Da para un día entero.

Un monumento extraordinario y punto preferido de paseos es el Puente de Carlos. Aquí se dan cita pintores y artistas para animar el paseo en los meses de verano. Tiene 520 metros de longitud y descansa sobre 16 pilares. Se ha ido convirtiendo en una notable galería al aire libre de esculturas de santos (unas 30 obras), entre las cuales destaca la de san Juan Nepomuceno, la más antigua, de 1683.

En el cementerio de Olsany está la tumba de Franz Kafka, en el sector judío. Anduvimos unas 2 horas en su búsqueda en medio de incontables mausoleos adornados de esculturas de gran valor artístico. Este es el cementerio más grande de Praga y fue fundado en 1680. Llegó la hora de cerrar y debimos seguir por la calle lateral hasta visualizar la tumba que está cercana a la verja de hierro. Una pequeña y sencilla columna piramidal de piedra blanca que se mantiene iluminada.

praga1.jpgEl transporte es económico y expedito. Hay tranvías, metro y microbuses. Los boletos se compran en cualquier kiosco de revistas y diarios. Sirven para medios combinados. No se controla a la subida de buses y tranvías o entrada del metro. Este último tiene tarifas diferenciadas, desde una estación adelante. Hay inspectores que suben continuamente a los medios controlando los pasajes, o esperan en las subidas del metro. Quien no los tiene o anda más estaciones que la autorizada por la tarifa pagada, debe cancelar 20 veces el valor del mismo, ahí al inspector, en el acto, y si no tiene medios, se cursa un parte que va al tribunal. Por supuesto que nadie no paga, cada cual sabe qué hacer al respecto. Muchos ciudadanos tienen pases de uso semanal o mensual. Hay pases diarios o por tres días que resultan muy convenientes para turistas. El sistema no es muy simple, pero se puede aprender rápido. Los choferes manejan y se preocupan de que los horarios de pasada por los paraderos se cumplan. Los usuarios deben preocuparse de pagar las tarifas correspondientes. Los empresarios o el estado, de que haya suficientes medios de locomoción. Así todo funciona ordenada y eficientemente. Igual que en el Transantiago, ¿verdad?

Praga puede estar un poco lejos, pero es una experiencia inolvidable. Para repetirla alguna vez.

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