Buenos Aires 33 años después.

cabildo2.jpg

Volver, como en la letra del tango de Gardel y Le Pera, “veinte años no es nada” y “las nieves del tiempo platearon mi sien”, treinta y tres años que son algo más que 20, platearon toda mi cabeza. He vuelto a Buenos Aires después de este gran periodo de tiempo y me he encontrado nuevamente con sus callecitas y rincones. Esos majestuosos edificios que rodean la Plaza de Mayo y las avenidas adyacentes, avenida de Mayo con la perspectiva del Parlamento al fondo, Mitre, diagonal Sáenz Peña, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen, diagonal Roca. El centro recuerda las ciudades europeas, especialmente París. Muchos edificios y parte del casco central fueron inspirados en esta capital francesa. La avenida 9 de Julio rememora los Campos Elíseos, la catedral es imagen de La Madeleine, el Congreso aparece como una estampa de Los Inválidos y la cripta de San Martín, al interior de la Catedral Metropolitana, es muy semejante a la de Napoleón. El Teatro Colón no quiere ser inferior a la Opera Garnier y el Obelisco, superar al de Luxor de la Plaza de la Concordia. El metro fue el primero de sudamérica en 1916 y aún hay algunos carros de madera de la época antigua en la línea 1. Los bosques de Palermo rememoran el Bois de Boulogne y el cementerio de la Recoleta al del Padre Lachaise.

Grande Buenos Aires, su majestuosidad enmudece. Aunque sea una imagen latina del eterno París, está bien hecho. La vida en esta capital también tiene ese encanto europeo que no es posible obtener en otro sitio sudamericano. Cafés de tradición, como el Tortoni en la Avenida de Mayo, lleno de recuerdos y memorabilia, siempre encantador, siempre lleno, pero no atestado, con servicio de calidad y estupenda comida.

puerto-madero.JPGUn lugar de innegable atractivo hoy es Puerto Madero, la remodelación de las dársenas antiguas de grano ubicadas detrás de la Casa Rosada, transformadas en lujosos restaurantes y cafés. Conocí el lugar antiguamente como un sórdido paraje maloliente, abandonado, cobijo de pobres y vagabundos. Ahora es uno de los predios urbanos de la más alta plusvalía en Buenos Aires, altamente demandado por profesionales jóvenes y oficinas de abogados. Grandes torres de departamentos se construyen más allá de la zona turística con una privilegiada vista hacia el puerto. Una cena en el restaurante “Estilo Campo” fue el broche de oro en un día de nostalgias porteñas.

El turismo de libros sigue siendo uno de los puntos altos de una visita bonaerense. Son económicos y hay grandes librerías abiertas el día domingo. Lamentablemente El Ateneo cierra en este día, pero en Florida se encuentran otras alternativas tan variadas como aquélla. Da gusto pasear y ver las novedades al interior de estos establecimientos. Tienen cafetería, muy buenos dependientes que conocen el oficio, grandes ofertas y uno puede estar horas escarbando y leyendo sin que nadie te hostigue. Es imposible salir con las manos vacías, ellos lo saben, por eso sólo observan y acuden solícitos cada vez que son requeridos.

caminito.JPGFuimos otra vez  a Caminito. Más pintadito, más populoso, muy congestionado de turistas, menos popular y auténtico que antes, gran intrusión de venta de suvenires, apenas dos o tres expositores de obras originales, mucha polera, mucha foto con tangueras atrevidas, se ha tergiversado el sentido artístico popular defendido por Quinquela Martín.

Pudimos entrar a la Bombonera. No la conocía. Curioso estadio con vidios antibalas en el perímetro de la cancha. Y publicidad de la Coca Cola en color negro, único lugar del mundo donde esto ocurre. El color rojo es representativo de River Plate, eterno rival de Boca Juniors y no se podía permitir eso en su estadio. La poderosa transnacional de la bebida debió ceder o quedar fuera de la Bombonera. Era mejor quedar en negro que perder espacio para que se instalara un competidor temible, la Pepsi.

Ahora se llega al aeropuerto internacional de Ezeiza en 40 minutos a través de una autopista elevada directa. Recuerdo haber demorado hora y media por la General Paz. Hoy es cosa del pasado. Concesionada y con peaje. Esto no es novedad, lo sabemos bien en Chile.

A pesar que la ciudad muestra los embates de la inestabilidad política, mucho rayado, mucha protesta pintada, suciedad de las calles y una atmósfera de decaimiento, pienso que debe mejorar. Argentina deberá resurgir, riqueza le sobra. Su pueblo es culto y emprendedor. Las tradiciones son más valiosas que un populismo sin base y transitorio. La gran capital seguirá siendo un imán poderoso que nos impulse a seguir visitándola. No dejaré pasar otros 33 años para ello.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s