No, por favor. No deben pensar así, es sólo un examen que durará menos de 10 minutos en manos expertas. Llevo 30 años efectuando este tipo de procedimiento diagnóstico digestivo y les puedo asegurar que no ofrece mayores dificultades para un paciente bien preparado y convenientemente relajado. Acá voy a comunicarles algunos trucos para mejor enfrentar esta situación. Y que la experiencia no sea traumática, de tal modo que si es necesario repetirla por alguna razón, y con frecuencia es así en caso de algunas patologías que mencionaré más adelante, sea enfrentada con decisión y confianza. Antes que nada hay que explicar que el procedimiento consiste en introducir por la boca hacia el esófago una sonda suave y flexible que permite examinar directamente el estado del interior del tubo digestivo alto: esófago, estómago y duodeno. Algunas sondas tienen una pequeña cámara de televisión en la punta y la imagen se visualiza a través de una pantalla o monitor. Otras, más tradicionales, no tienen la cámara y la exploración es realizada directamente por el ojo del endoscopista mirando un objetivo al extremo del instrumento. La imagen se trasmite a través de fibra óptica a lo largo del endoscopio.
Este procedimiento es indispensable hoy en día para evaluar el estado de la mucosa digestiva y verificar la sospecha diagnóstica clínica. Enfermedad ulcerosa gástrica o duodenal, hernia del hiato y esofagitis, cáncer gástrico o esofágico, gastritis, pólipos, cuerpos extraños, parásitos…son muchos los diagnósticos que se pueden realizar a través de este método. También sirve para realizar pequeñas intervenciones, como tomar biopsias de lesiones superficiales, cauterizar lugares sangrantes, extraer pólipos, retirar cuerpos extraños, esclerosar várices en el esófago, dilatar zonas estrechas…Algunas enfermedades requierem controles periódicos de endoscopía, como es el caso de la esofagitis crónica, especialmente si se ha desarrollado ya una mucosa de Barrett (cambios pre-cancerosos por inflamación crónica), que requerirá de biopsias periódicamente. O en caso de úlceras gástricas, que es necesario controlar hasta verificar que han cicatrizado, tomando biopsias cada vez para descartar un cáncer. Algunas úlceras de aspecto benigno no lo son.
Estos son algunos ejemplos de por qué es necesario hacer endoscopías. Incluso se recomienda efectuar una cada año después de los 40 para poder detectar precozmente la aparición de un cáncer gástrico, tan frecuente en nuestro país, aunque no existan síntomas de ninguna especie. En mi experiencia he constatado en numerosas ocasiones que pacientes portadores de cánceres gástricos avanzados no presentan síntomas llamativos y acuden al médico sólo cuando han bajado mucho de peso o presentan complicaciones hemorrágicas. Por eso el estudio precoz y preventivo resulta de un valor inapreciable.
Cuando tengan que ir a una endoscopía, prefieran la que pueda hecerles su propio gastroenterólogo. Muchos de ellos son también endoscopistas con experiencia. Hay que ir en ayunas, ojalá de al menos 12 horas. Traten de no escuchar los comentarios que otros hacen sobre la gastroscopía, vecinos o amigos, muchas veces dicen cosas inapropiadas que no contribuyen a tranquilizar al paciente, sino más bien a crear una atmósfera intimidante y fantasiosa ¡Muchos de ellos ni siquiera se habrán hecho alguna vez una endoscopía! Una espera breve en una sala de ambiente agradable ayudará a crear confianza. La explicación detallada por parte del personal de salud, enfermera o el mismo médico, es fundamental para ayudar al paciente. Lo mismo sobre la sedación, el gargarismo con anestesia local, aunque de muy mal sabor, inhibirá las náuseas que son variables en intensidad de paciente en paciente. Algunos no las presentan, incluso hasta sin anestesia local. El empleo de Midazolam endovenoso a dosis adecuada resulta útil para relajar al paciente y dejar un estado de amnesia posteriormente que ayudará a su confianza para ulteriores controles si fueran necesarios. Recuerden que es posible que se sienta algún grado de incomodidad, cualquier procedimiento sobre el cuerpo lo es, como ir al dentista o someterse a tratamientos kinésicos. No hay que temer eso. La colaboración del paciente es esencial para reducir los tiempos de examen, las posibles y raras complicaciones, la incomodidad y optimizar el resultado de la exploración.
No tengamos temor de la gastroscopía. En manos expertas es un examen simple y rápido. Y muy necesario e irremplazable en algunas patologías de gran importancia.
2 respuestas hasta el momento ↓
desconocido // Octubre 21, 2008 a 11:28 am |
Con todos los respetos eso de “eso no duele nada, eso no es nada y muy sencillo” pero luego el que se lo traga y nunca mejor dicho es el paciente, no el que las hace, hablo por experiencia en otras intervenciones de otro tipo. Yo en mi caso el viernes tengo una y la haré con sedacion y metiendo bien para no enterarme de nada sino no me la haria. Lo de que es muy importante hacerla en eso sin duda doy la razón pero siempre sin pasar malos ratos pudiendo evitarlos…
Thammy // Octubre 22, 2008 a 11:31 pm |
EL comentario del *DESCONOCIDO*…tiene que ser un *VARON*JAJA…POR ..lo cobarde…y temen a lo desconocido*NO DUELE*para nada ..solo molestias.